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Decenas de egipcios inician una huelga de hambre para presionar al Gobierno

Están molestos con el discurso del primer ministro que no ha dado plazos para suspender a los policías implicados en la muerte de manifestantes.

el 10 jul 2011 / 20:41 h.

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Manifestantes se protegen del calor en una tienda de campaña.

Los egipcios se vuelven a movilizar para presionar al Gobierno. Ayer decenas de ciudadanos iniciaron una huelga de hambre en varios puntos del país para protestar por la demora del Gobierno en cumplir su peticiones, que incluyen, entre otras, un juicio rápido a los dirigentes del antiguo régimen.

Además, unas 20.000 personas pasaron la noche del sábado al domingo en la emblemática plaza Tahrir de El Cairo para quejarse por la lentitud de las reformas, y, más en concreto, por el discurso del sábado del primer ministro, Essam Sharaf , en el que anunció la suspensión de los policías implicados en la muerte de manifestantes, pero sin dar plazos.

"El discurso de Sharaf no aporta nada nuevo y demuestra que no va a cumplir las reivindicaciones", afirmó uno de los participantes en la protesta, Heba, en declaraciones al diario egipcio Al Ahram.

Otro de los manifestantes, Sherif, un joven ingeniero, explicó que hasta ahora no había participado en las protestas de Tahrir, pero que tras el discurso le enfadó tanto que decidió salir a la calle. "Su discurso sonaba como los engaños del antiguo gobierno. No dio fechas para su anuncio de suspensión de los policías acusados. Es inaceptable que los policías acusados de asesinatos (de manifestantes) estén aún trabajando", censuró.

La plaza se encuentra ocupada por los ciudadanos desde la protesta del viernes, convocada para reimpulsar las demandas de la Revolución del 25 de Enero, y el número de manifestantes casi se duplicó la noche del sábado a pesar del inicio ayer de la semana laboral egipcia.

Los propios manifestantes han establecido controles de seguridad en los principales accesos a la plaza para evitar que se introduzcan armas, ya que temen ser atacados. Muchos de los sometidos a registros eran trabajadores del Mogamma, un complejo de oficinas gubernamentales situado en la propia plaza y no dejaron pasar a varios de estos funcionarios, tal y como hicieron los revolucionarios en los 18 días anteriores a la dimisión de Mubarak . Sin embargo, esta medida parece que no ha sido consensuada con la totalidad de los participantes en la protesta.

Los manifestantes se aferran a siete demandas: puesta en libertad de los procesados en juicios militares y fin de los juicios militares a civiles, creación de un tribunal especial para juzgar a los responsables de la muerte de manifestantes y suspensión inmediata de los sospechosos, sustitución del ministro del Interior por un civil, dimisión del actual fiscal general, procesamiento de Mubarak y su entorno por crímenes políticos, elaboración de unos presupuestos estatales que responda a las necesidades de los más pobres y precisión de las competencias del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, máximo depositario del poder tras la dimisión de Mubarak.

Estas mismas demandas son las que reivindican los manifestantes en otras ciudades como Port Said o Suez, donde al cierre de esta edición cientos de personas seguían concentrándose ante los gobiernos provinciales.

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