Cultura

Dechent sienta a Queipo de Llano ante el 'tribunal' de un teatro

El Central acoge mañana el estreno absoluto de la obra de Álvarez-Ossorio.

el 07 dic 2010 / 19:42 h.

Histriónico, verdulero, contradictorio y con ansia de poder. Son algunos de los adjetivos con los que Antonio Dechent (Sevilla, 1960) define al hombre que le ha servido de inspiración para un proyecto que surgió de "ideas insomnes, malos dormires y peores despertares".

Mañana llega al Teatro Central la historia, radiada durante buena parte de su vida, del temido virrey de Andalucía, Queipo, el sueño de un general.

En estreno absoluto y con tan sólo un preestreno en la Feria del Teatro de El Puerto de Santa María, la voz de Queipo de Llano volverá a sonar en Sevilla en la garganta de Antonio Dechent y bajo la dirección de Pedro Álvarez-Ossorio en lo que definen como un "radiorreportaje" donde el drama, la comedia y el sentimentalismo se cogen de la mano.

Tal y como pronunció Queipo en uno de sus incendiarios discursos radiofónicos, "la historia hay que contarla para que no se olvide", "incluso la suya", apostilla Álvarez-Ossorio. Partiendo del 9 de marzo de 1951, fecha en la que muere el general, el público se verá envuelto en un flashback hasta 1936 que repasará las contradicciones de este personaje desde su paso amenazador por Sevilla hasta 1939, el destierro en Roma ordenado por un Franco desconfiado hasta 1942 y sus últimos años en la finca Gambogaz que el pueblo sevillano le regaló junto al Guadalquivir. "Todo desde una estructura que él amó tanto, la radio", añade el director.

Álvarez-Ossorio resalta la importancia de "recuperar la memoria porque un pueblo que no tiene memoria es un pueblo que no vive, que no tiene futuro".

Más allá de una lección histórica, Dechent y Ossorio parten de lo que sus memorias, sus allegados, historiadores y tantos medios de comunicación de la época contaron de un hombre que forma parte del imaginario colectivo sevillano, para bien o para mal. "Pretendemos que sea el público quién le juzgue, por sus palabras y sus hechos", explica Álvarez-Ossorio.

Las compañías Fundición y Escarmentados destacan la fidelidad y la honestidad a la hora de devolver al general a la escena sevillana. Además de hacerlo desde una esfera más íntima. Sobre el escenario desfilan figuras como la de su hija Maruja, interpretada por Amparo Marín; su yerno y ayudante Juliano Quevedo, que interpreta Antonio Campos; y las figuras de Franco y el cardenal Segura, ambos encarnados por Oriol Boixader, payaso y actor.

Al actor sevillano, que ha trabajado en más de 60 películas y 30 cortometrajes, se debe la realidad de esta obra, que propuso a Álvarez-Ossorio hace dos años. "Era un personaje histriónico, entre el poder absoluto y esa cosa de la época de verdulero y barriobajero, todo bajo una forma de reptil glacial que acojonaba bastante", explica Dechent.

Aunque admite que podrían haberse acercado a Queipo desde el punto de vista de las víctimas, quienes "tienen una presencia documental" en la obra, en su opinión considera que el personaje es "bastante atrayente y su relación con Franco más".

Tras tener a Queipo tantos años rondando por su mente, Dechent destaca "su ansia de poder y el rencor por no haberlo conseguido", que le sugiere un atisbo "no de lástima, sino de comprensión".

En suma, un viaje radiado por la historia del polémico personaje y la guerra psicológica que impuso antes que el propio Goebbels.

Tome nota: Del 9 al 12 en el Teatro Central, a las 21 h. y el domingo a las 20 h. Precio: 15 euros.

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