Local

Decir un hasta siempre con 22 años

Decenas de familiares y amigos despiden al joven fallecido este jueves en Su Eminencia

el 18 ago 2012 / 20:33 h.

TAGS:

El fallecido fue trasladado hasta el cementerio de San Fernando.

Eran las once de la mañana, aunque en ese momento poco importaba el signo que marcaba el tiempo. Tan sólo habían transcurrido un par de días desde que Francisco Javier Muñoz, un joven de tan sólo 22 años y vecino de la Avenida de la Plata, hubiera fallecido víctima de una cuchillada en el cuello que le propinó un menor en el barrio de Su Eminencia. Un terrible suceso que ayer aún conmocionaba a las decenas de vecinos y amigos del fallecido que se reunieron para darle el último adiós.

A las puertas del tanatorio de San Jerónimo, donde un buen número de sus familiares habían aguardado la larga y exasperante espera durante toda la madrugada, comenzaron a darse cita decenas de amigos del joven desde primera hora de la jornada. Eran muchos, cada vez más. Tantos que incluso se hizo bastante complicado poder acceder hasta la capilla donde desde la once de la mañana se estaba celebrando el responso en honor del fallecido, por lo que muchos de los que asistieron a su despedida decidieron aguardar a las puertas del tanatorio.

Entre los amigos de la víctima el único tema de conversación era si el suceso podía haberse evitado. Aún se lamentaban porque una supuesta disputa entre el fallecido y el menor detenido había podido desembocar en una muerte que ahora nadie podía revertir. Entre lamentos pasaban los breves minutos de la tensa espera que suponía la celebración del responso en el interior del tanatorio. Había muestras de dolor, rostros inertes sumidos en la desolación y un ambiente de rabia contenida que se trasladaba de unos a otros, como si nadie fuese capaz de expresar los sentimientos que guardaban en su retina.

Eran instantes de un dureza extrema, tan amplia como puede alcanzar el dolor. Un escenario desbordado cuando al término del oficio los padres y familiares más directos de la víctima comenzaban a salir del tanatorio para acompañar al féretro en sus últimos metros. El padre del fallecido, vestido de un rigurosísimo luto, apenas podían mantenerse en pie, más que por la ayuda que le ofrecían dos personas que lo llevaban de cada uno de sus brazos.

El mismo tiempo que antes no importaba ahora comenzaba a restar de forma acelerada los últimos minutos de este apresurado adiós al joven fallecido. Sus restos fueron trasladados al cementerio de San Fernando, donde no cesó el acompañamiento de las decenas de familiares y vecinos que no se despegaron de su lado desde que se produjo el trágico suceso. El silencio era lo único que se oía en el trayecto interminable de sus restos por la calle central del cementerio. Ahí donde se recrudece el dolor, empezaba la intimidad de una familia conmocionada.

  • 1