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Declaran culpable al acusado de matar a un joven en una botellona

El jurado se ha pronunciado en contra de que le concedan el indulto o la suspensión de la condena.

el 15 may 2012 / 12:00 h.

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Óscar Riquel ha sido declarado culpable por el crimen del 'Botellón'.

El jurado declaró ayer culpable de homicidio a Óscar Riquelme, al considerar probado que asestó al joven de 23 años Francisco José Guerrero la puñalada mortal que acabó con su vida durante una macrobotellona celebrada en el Charco de la Pava en marzo del año pasado. Por mayoría de siete votos contra dos, el jurado popular consideró al acusado autor de la muerte, aunque no calificó el crimen de asesinato porque el ataque fue de frente y por lo tanto la víctima pudo defenderse.

Sin embargo, los miembros del jurado han dejado clara su oposición por unanimidad tanto a que se le conceda el indulto como a que se suspenda la ejecución de la pena.

Tras escuchar el veredicto, la Fiscalía mantuvo los 13 años de prisión que solicitaba para Riquelme, pero la familia tuvo que rebajar de 20 a 15 años su petición al no ser asesinato, tal y como habían solicitado. La defensa del acusado reclamó 10 años "por una condena injusta". Las acusaciones piden además 150.000 euros de indemnización para la madre de la víctima.

El jurado tuvo en cuenta para condenar a Riquelme la declaración que una testigo protegida hizo ante el juez de instrucción, refrendada luego por los policías que recogieron su testimonio, ya que en el juicio la mujer dudó y no reconoció al detenido como autor de la puñalada. Los ciudadanos que debían emitir el veredicto de inocencia o culpabilidad -con el que ahora el tribunal impondrá la condena- decidieron dar "más credibilidad" a este primer testimonio que al realizado en el juicio, ya que se prestó "con mayor tranquilidad y en mejores condiciones".

En la fase de instrucción, la testigo protegida declaró que, tras salir de unos matorrales, vio a dos personas de espaldas frente a la víctima, el "gordo" a la izquierda y otro más delgado a la derecha, añadiendo que el "gordo" tenía en su mano la navaja. Pero en el juicio dudó y situó al acusado a la derecha, lo que era incompatible con que hubiera podido asestar la puñalada.

Los miembros del jurado calificaron el crimen como homicidio y no como asesinato, como pedía la acusación particular, al considerar que el ataque perpetrado por el acusado "no fue absolutamente sorpresivo" y que la víctima "tuvo posibilidad de repeler, esquivar o parar el golpe" a estar frente a frente con el agresor y pudo ver venir el ataque.

Aunque el jurado no aclaró los motivos por los que comenzó la discusión que dio lugar al ataque, sus miembros sí se muestran convencidos de que el "navajazo" fue asestado "con ánimo de causarle la muerte" al joven, ya que fue dirigido contra una zona vital, consiguiendo atravesar el hemitórax izquierdo y provocarle una parada cardiorespiratoria de la que no logró sobreponerse.

El abogado del acusado hizo pública su disconformidad con el veredicto del jurado por la "inexistencia de prueba de cargo" contra Óscar Riquelme, por lo que ha pedido la pena mínima que es posible imponer por un homicidio, que asciende a diez años de cárcel. "Injustamente, se le va a condenar", dijo el letrado, que ya anunció que recurrirá la sentencia que dicte la Audiencia de Sevilla a raíz de este veredicto.

Para considerar culpable al acusado, fue clave también la declaración de unos policías que explicaron que durante un traslado del menor que en un principio también fue detenido por el crimen, aunque luego quedó exculpado, éste les dijo que "el gordo le había metido en un marrón" y que era éste quien portaba la navaja que luego tiró al río.

Durante la celebración del juicio, Riquelme atribuyó la autoría del crimen a otro joven y dijo tener la conciencia "muy tranquila", ya que "no he matado a nadie". Así, dijo que fue un vecino suyo de San Juan de Aznalfarache, el que tras pinchar la rueda de un vehículo de un primo de la víctima apuñaló al fallecido con la misma navaja.


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