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Defensa culpa de los abucheos a Zapatero a "grupos organizados"

el 12 oct 2010 / 14:43 h.

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Los gritos y silbidos contra el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la ausencia de la bandera de Venezuela, que estaba invitada a participar, marcaron el desfile de la Fiesta Nacional, presidido por los Reyes. Don Juan Carlos, doña Sofía, los Príncipes, la infanta Elena y los duques de Palma asistieron desde la tribuna principal, situada en la madrileña plaza de Lima, al paso de los más de 3.000 militares pertenecientes a las diversas unidades participantes en el desfile.


Zapatero llegó a la zona unos diez minutos antes del inicio de los actos y, tras departir con diversas autoridades, entre ellas la presidenta de la Comunidad madrileña, Esperanza Aguirre, y el alcalde, Alberto Ruiz Gallardón, recibió a los Reyes al pie del coche en el que se desplazaban. Al percatarse de su presencia, parte del público le abucheó y profirió gritos de "¡fuera, fuera!" y "Zapatero dimisión", unas voces que se sucedieron posteriormente y que aprovecharon momentos de silencio como la ofrenda a los caídos por España para dejarse oír con nitidez.


El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, consideró que los abucheos son "lo de siempre" y "forman parte del guión". Zapatero se expresó así en una conversación informal con los periodistas invitados a la recepción que ofreció el Rey en el Palacio Real con motivo de la Fiesta Nacional.


Poco después de la pitada, el Ministerio de Defensa atribuyó los silbidos y abucheos a "pequeños grupos organizados" que habían sido "convocados" a través de las redes sociales, como Facebook y Twitter, y de mensajes de texto vía teléfono móvil. Según informaron fuentes de la organización de la parada militar, los gritos se produjeron en puntos "muy localizados, muy concretos".
Por su parte, el portavoz del PSOE en la comisión de Defensa del Congreso, Jesús Cuadrado, achacó los abucheos a "grupos radicales de extrema derecha".
El Rey y el Príncipe de Asturias lamentaron los abucheos, un incidente que no respeta momentos solemnes y que es ya recurrente, según recordó el Príncipe de Asturias.
Esperanza Aguirre, sin embargo, sugirió que la disposición de las tribunas intentaba evitar los abucheos a Zapatero.


Venezuela no desfiló. El otro momento polémico del desfile se registró cuando la bandera venezolana no apareció, como estaba previsto, junto con las de los otros ocho países hispanoamericanos (Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Paraguay, Bolivia y México), invitados a participar para rendir homenaje al bicentenario de su independencia. Fuentes de Defensa informaron de que la embajada venezolana les comunicó una hora antes del desfile que su abanderado no podría acudir por encontrarse indispuesto. El embajador venezolano, Isaías Rodríguez, tampoco acudió a la recepción del Rey.
Estas ausencias se producen en un momento de tensión política entre los dos países y después de que el Ministerio Público venezolano designara un fiscal para que "investigue la presunta vinculación" de Arturo Cubillas con ETA y con las FARC, horas después de que el supuesto colaborador de la banda acudiera a la Fiscalía para solicitar la investigación.
Respecto al desfile, este año fue más sobrio y austero, con menos participantes, ya que marcharon más de 3.000 militares frente a los 4.207 que lo hicieron en 2009, y algo más corto de duración. Además de las máximas autoridades del Estado, entre ellas los presidentes del Congreso y Senado, miembros del Gobierno y presidentes autonómicos, asistieron la cúpula militar al completo y líderes de los partidos políticos, entre ellos el presidente del PP, Mariano Rajoy.


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