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Del Nido o cómo apretar a Reyes para que rinda

“¿Querías jugar? Pues ahí lo tienes”, lanzó el presidente al utrerano un par de horas antes de saltar al césped. No fue lo único que le dijo durante la semana.

el 26 nov 2013 / 18:41 h.

Del Nido y Reyes, en un acto. (Kiko Hurtado/Marcamedia) Del Nido y Reyes, en un acto. (Kiko Hurtado/Marcamedia) José Antonio Reyes ha sido el gran triunfador del derbi en el capítulo individual. A diferencia del último disputado en el Sánchez-Pizjuán, cuando firmó dos goles, esta vez el utrerano se quedó sin marcar pero no sin ver a la afición despedirle puesta en pie al ser sustituido. Su brillante partido, con un gran pase que permitió a Bacca marcar el 1-0, desequilibrio y fútbol de calidad, resultó determinante. Su motivación al saberse titular fue enorme y saltó al campo con la idea de ser un futbolista importante para el equipo. A lo largo de la semana, Reyes fue teniendo la sensación de que podría estar en el once inicial. Pero no sólo él. También el presidente sabía que sus opciones eran grandes cuando en los entrenamientos del jueves y del viernes le vio participar en jugadas de estrategia, según recoge la web del club. José María del Nido, que conoce a Reyes desde que era un niño, se dirigió a él, ya el viernes, casi convencido de que tendría su oportunidad. Y le abordó en el aparcamiento de jugadores de la ciudad deportiva, con el futbolista en su coche a punto a marcharse a casa. “¿Estás dispuesto a jugar el domingo? ¿Sabes lo que nos jugamos?”, le preguntó. Del Nido tiene claro que al utrerano hay que exigirle mirándole a los ojos. Y así se dirigió a él para motivarle, sabedor de que su calidad puede decidir partidos. Como así ocurrió. El día del derbi, el presidente –con la camiseta del Sevilla puesta– volvió a asistir al entrenamiento. En ese momento, según el club, ya sabía la noticia: Unai Emery había decidido poner a Reyes en el once titular. Del Nido se guardó una última carta. A la llegada del equipo al estadio, dos horas antes del partido, el presidente fue saludando uno a uno a todos los jugadores con un apretón de manos. Reyes cerraba el grupo y también recibió ese apretón. Del Nido volvió a mirarle a los ojos y ambos protagonistas intercambiaron sonrisas. Pero cuando el utrerano se iba, el presidente lo retuvo. “¿Querías jugar? Pues ahí lo tienes”, le lanzó. Reyes continuó su camino hacia los vestuarios. El presidente cumplió su misión. Sabía cómo motivarle y lo puso en práctica. El resto de la historia la ya conocen. Reyes respondió como él sabe.

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