Cultura

Del ruedo a la Academia: arte y oficio del toreo

"Todo arte requiere de una excelente técnica para poder realizarlo de manera excepcional. Posiblemente en el toreo sin una técnica depurada dificilmente podrías expresar lo que tu alma y tu corazón te dicta ... si no dominas la técnica tu cuerpo está a merced del toro". Ése fue el comienzo del cuerpo central del discurso de Enrique Ponce como nuevo académico.

el 14 sep 2009 / 19:52 h.

"Todo arte requiere de una excelente técnica para poder realizarlo de manera excepcional. Posiblemente en el toreo sin una técnica depurada dificilmente podrías expresar lo que tu alma y tu corazón te dicta ... si no dominas la técnica tu cuerpo está a merced del toro".

Ése fue el comienzo del cuerpo central del discurso con el que Enrique Ponce, una vez más, entraba en la historia del toreo al convertirse en el primer matador de toros que era investido como académico. Ocurrió el pasado viernes, en la Real Academia de Ciencias, Nobles Artes y Bellas Letras de Córdoba, una antigua institución que supo estar desacomplejada y oportunamente a la vanguardia de la mejor defensa de uno de los oficios artísticos, elevado a arte mayor, que más se identifica con el alma de la cultura española.

Más allá de la trascendencia social y mediática de un acto que atrajo a numerosos representantes del mundo del colorín, el discurso del diestro valenciano abre nuevos caminos a este antiquísimo arte que no ha parado de evolucionar desde sus primeros balbuceos como simple destreza venatoria hasta su consagración como gran espectáculo de masas.

Posiblemente era la primera vez que el oficio de torear pasaba de la práctica a la teoría, al revés que en cualquier arte o ciencia. "Siempre hay que ir y torear a favor del toro, nunca en contra. Por lo tanto, para mí torear no es llevar al toro por donde no quiere ir sino por donde tú quieres que vaya, eso sí, con su permiso", explicó Ponce, que recalcó que comprender la embestida del toro -que es la materia prima del arte de torear- "implica una compenetración espontánea e instintiva entre el hombre y el animal".

Ponce profundizó en esos rincones ocultos de la técnica vedados a la mayoría de los profanos: "¿Se expone más estando cruzado con el toro o al hilo del pitón?", la eterna pregunta del mal aficionado que fue contestada por el nuevo académico al dejar bien claro que "donde más expones es cuando dejas la muleta puesta para ligar". El cruce (enfrentarse en la rectitud del toro para citar), empleado como recurso técnico para provocar la arrancada, impide el toreo ligado. En ese sentido, el maestro valenciano afirmó que "se exige más al toro, incluso se expone más estando al hilo, en la rectitud del pitón por el que vas a citar, pero ojo, siempre con la muleta por delante". Ponce remachó el clavo afirmando que "cruzarse es un medio, nunca un fin" antes de firmar su intervención con un emocionado canto de amor a la Fiesta más española.

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