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Del tabú al cara a cara

El diagnóstico precoz y el avance en los tratamientos ganan batallas. El tumor más frecuente en las mujeres tiene hoy un índice de curación del 80% y el 67% de las pacientes operadas conserva el pecho.

el 19 oct 2014 / 00:00 h.

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Carmen Canalejo (en la cama) recibe la visita de su compañera de Amama Carmen Domínguez, tras pasar de nuevo por el quirófano y conscientes del apoyo que da ver a otras que lo han superado. / fotos: José Luis Montero Carmen Canalejo (en la cama) recibe la visita de su compañera de Amama Carmen Domínguez, tras pasar de nuevo por el quirófano y conscientes del apoyo que da ver a otras que lo han superado. / fotos: José Luis Montero Hace 14 años Carmen Domínguez atravesó las puertas del hospital Macarena con un diagnóstico claro: cáncer de mama que la obligaba a someterse a una mastectomía –«hoy la cosa ha avanzado mucho y con lo mío ya no quitan el pecho»–, reconoce (la cirugía conservadora permite que el 67 por ciento de las pacientes operadas actualmente conserven la mama). Tenía 43 años, muchos miedos, interrogantes y hasta sensación de culpabilidad y «vergüenza» al contárselo a su marido y sus hijos entonces adolescentes (luego vendrían el bajón en la autoestima y el temor a mirarse en un espejo o ir a comprarse ropa interior, ya que tardó siete años en reconstruirse la mama extirpada). Por eso sabe perfectamente lo «perdidas» que se sienten las mujeres a las que visita puntualmente dos veces por semana en el mismo hospital desde hace cinco años como voluntaria de la asociación Amama. «Yo en realidad soy una persona cortada pero me puede el deseo de transmitir a las mujeres que se puede salir de esto, como yo salí». En Sevilla cada año se diagnostican 745 casos nuevos y el índice de curación roza hoy el 80 por ciento, llegando al 90 por ciento si el tumor se diagnostica en un estadio temprano (con un tamaño interior a dos centímetros). Carmen acude fiel a su cita en el Macarena. Hay tres mujeres ingresadas tras haber sido operadas y otras tantas en la unidad de día recibiendo quimioterapia. Una de ellas es Elia, que espera ya sentada en el sillón junto a la cama a recibir el alta tras ser intervenida el miércoles por la mañana. «Me hicieron una mamografía y no lo veían claro por lo visto por la densidad de la mama, por lo que me mandaron una ecografía y vieron algo, hicieron la biopsia y ya me dijeron que había que quitarlo pero no me han extirpado el pecho», relata. Carmen le cuenta que existe una asociación de mujeres afectadas como ella a la que puede acudir cuando quiera y donde cuentan con ayuda psicológica para las mujeres afectadas y también para el entorno familiar si lo necesitan. «No la conocía pero me voy a pasar. Te ayuda muchísimo conocer a otras personas que han pasado por el trauma y te da muchísimo ánimo ver que lo han superado», reconoce. tablaEs por esto por lo que Carmen siente que su labor es válida y asegura que «las ayudamos a ellas pero también nos ayudamos a nosotras porque ves que les sirve. Cada vez que veo a una mujer es como encontrarme conmigo misma al principio, los miedos, el temor al tratamiento… casi todas te preguntan ¿y tú lo pasaste? ¿y qué te hicieron?» Afirma que se encuentra «de todo», mujeres «realmente hundidas» aunque también «cada vez hay más información» y no el «tabú» que suponía hace años padecer esta enfermedad. Amama desarrolla este programa de voluntariado a través de un acuerdo con los hospitales. El Macarena fue el primero en implantarlo, hacia 2007 y tras el Virgen del Rocío, el Valme ha sido el último en incorporarse este mismo año. En esta ocasión hay una paciente muy especial. Es su compañera Carmen Canalejo, miembro también de Amama, que lleva años luchando contra la enfermedad y se recupera de su última operación. Estos días es ella la paciente pero también es voluntaria, en su caso en el Virgen del Rocío. «Ojalá yo en su día hubiera recibido una visita como ésta. A mí fue una enfermera la que me puso en contacto con la asociación pero anima mucho ver cómo está una persona que ha salido de tu misma situación. Si tú no lo ves no crees que todo vuelva a la normalidad, poco a poco, hay un duelo de un año y eso hay que cumplirlo pero a partir del año van pasando los miedos y tomas las riendas de tu vida, aunque tengas tus momentos. A mí las mujeres que visito siempre me preguntan ¿pero tú eres afectada? Te ven con pelo, que puedes mover bien los brazos –la extirpación de ganglios suele llevar aparejada linfedemas que causan inflamación o problemas temporales de movilidad– y no creen que ellas puedan llegar a estar así», explica desde una camilla ante la atenta mirada de su compañera Carmen y de su hermana gemela Pilar, operada hace un par de semanas y que luce orgullosa un pañuelo en el pelo y un sentido del humor envidiable. «Yo voy detrás de ella, todo lo que le van detectando a ella luego me sale a mí. Esto viene con muy mala leche. Es un tipo muy raro y muy abrasivo, a mí me hicieron una mamografía hace cuatro meses y no me vieron nada. De hecho vamos a participar en un estudio científico para investigar nuestros genes porque dicen que es muy raro dos gemelas con este tipo. Nosotras encantadas. Hay que investigar y tenemos que luchar por la Seguridad Social que tenemos», subraya Pilar entre halagos a los profesionales sanitarios que han tratado tanto a ella como a su hermana. Se refieren a profesionales como Luis de la Cruz, director de la Unidad de Gestión de Oncología Integral del Macarena, su médico. El doctor de la Cruz acompañó el viernes a la consejera de Salud, María José Sánchez Rubio, en la presentación del consejo genético oncológico que el SAS implantará a principios de año para realizar test genéticos a mujeres con determinados antecedentes familiares con el fin de prevenir casos entre la población más joven. Aunque solo entre el 5 y el 10 por ciento de los tumores tienen un origen genético, en el cáncer de mama, como en el de colón, este porcentaje puede llegar al 20 por ciento.   INVESTIGACIÓN. Hoy solo está científicamente probada la vinculación de una mutación genética, BRCA, con la probabilidad de padecer cáncer de mama (las mujeres con estos genes que la actriz Angelina Jolie hizo famosos por su decisión de someterse a una doble mastectomía preventiva tienen hasta un 70 por ciento de probabilidades de desarrollar cáncer de mama a lo largo de su vida y además son más propensas a sufrirlo en los pechos o sumar además un cáncer de ovarios). Curiosamente, ni Pilar ni Carmen presentan esa mutación genética pero como señala el doctor De la Cruz «es evidente que su cáncer es de origen genético, porque también tienen otros antecedentes», de ahí el interés de su caso y la prueba de que la investigación en este campo no está ni mucho menos cerrada. Cada martes y jueves Carmen Domínguez visita a las mujeres operadas y que reciben quimioterapia en el Macarena. / José Luis Montero Cada martes y jueves Carmen Domínguez visita a las mujeres operadas y que reciben quimioterapia en el Macarena. / José Luis Montero Con todo, uno de los principales avances, además del alto índice de curación muy ligado al diagnóstico precoz, es que «en los últimos años se ha incrementado la cirugía conservadora» y se ha pasado de «cirugías más mutilantes y extensas, quitando todos los ganglios de la axila o mastectomías más extensas a eliminar solo uno o dos ganglios, los que llamamos centinelas, complementándolo con quimioterapia y otros tratamientos que permiten no tener que realizar una mastectomía» con resultados similares. De hecho, el índice de mujeres operadas a las que no se extirpaba el pecho en 1995, cuando comenzó el Programa de Detección Precoz, apenas llegaba al 20 por ciento y hoy roza el 70 por ciento. El tamaño del tumor y el tipo es clave para optar por uno u otro tratamiento ya que en algunos casos en los que supera los dos centímetros se puede incluso realizar un tratamiento previo de quimioterapia para reducirlo y así poder operarlo sin extirpar el pecho. Con todo, en los casos en que el diagnóstico clínico impone la mastectomía, «cada vez más se realiza la reconstrucción inmediata o se coloca primero un espansor mamario para en un segundo tiempo proceder a la reconstrucción», subraya De la Cruz. Carmen se despide de su tocaya y abandona la planta de hospitalización para pasarse por la unidad de día, donde están las mujeres ya operadas que se encuentran ahora recibiendo quimioterapia (además de otros pacientes oncológicos que también siguen este tratamiento). «A una de ellas la visité cuando se operó y se acordaba perfectamente de mí. Las otras también nos conocían porque las vieron en su día otras compañeras mías. Dicen que cuando se quiten de todo el lío del tratamiento tienen pendiente pasarse por la asociación. Normalmente suelen ir. Yo les hago hincapié en la psicóloga con la que contamos, que es estupenda, y también les doy un folleto con la tabla de ejercicios que pueden hacer para el brazo», relata al salir de la sala sintiéndose útil un día más y dejando claro a todas las mujeres que estén luchando contra esta enfermedad que «no están solas». Para el resto también tiene un mensaje: «que no se dejen, que es importantísimo el diagnóstico precoz porque salva vidas llegar a tiempo».

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