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Cultura

Demasiada imprecisión

Lugar: Lope de Vega, 10 y 11 de enero. Obra: El arte de la entrevista. Texto: Juan Mayorga. Dirección: Juan José Alfonso. Interpretación: Alicia Hermida, Luisa Martín, Elena Rivera, Ramón Esquinas. Calificación: Dos estrellas.

el 12 ene 2015 / 22:26 h.

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Una abuela, su hija, su nieta, una cámara de vídeo y un cuidador. Son los personajes centrales de esta obra, a caballo entre el drama piscológico y la comedia, con el que Mayorga asume el reto de indagar sobre los límites de la realidad y la ficción. La historia gira en torno a un secreto que la abuela ha guardado durante toda su vida y decide sacar a la luz. El detonante es una entrevista que la nieta elabora como trabajo de clase. Ante la cámara la abuela se sincera y eso da lugar a una serie de conflictos entre las tres mujeres. No obstante, al autor no le interesa ahondar en el retrato familiar ni en los conflictos psicológicos de los personajes. De ahí que introduzca el personaje del cuidador, a quien perfila como un intruso con la clara intención de desviar los conflictos familiares y personales hacia una reflexión sobre la verdad y la mentira, sobre la que planea la cuestión de la verdad del teatro. De esa manera, la dramaturgia nos sitúa en un terreno de indefinición intencionada, que aunque no deja de ser un reto con el que Mayorga confirma su dominio del lenguaje teatral, confunde al espectador. Y es que, a fuerza de huir de las verdades absolutas para dejar abierto un campo a la experimentación, todos los temas de interés que puede suscitar la historia se quedan en un segundo o tercer plano. Más que una trama central el texto se construye como una sucesión de tramas secundarias que se entrecruzan, lo que otorga a la dramaturgia una estructura tan compleja como interesante, pero tan imprecisa que al final el público no entiende si la decisión de la hija se debe a un acto de valentía o de venganza. Toda esa confusión se potencia con la impronta naturalista de la puesta en escena, que deja todo el peso del relato en manos del trabajo actoral. La iluminación y la música, aunque correctas, son un mero elemento ambiental. Al igual que la escenografía, que se limita a situar la historia en un ámbito hogareño de familia acomodada. La sencillez de la composición y el movimiento actoral imprime un ritmo un tanto denso y los efectos sonoros son un tanto toscos. Sin embargo, cualquier amante del teatro no puede dejar de emocionarse ante el derroche de talento y maestría de Alicia Hermida, un auténtico animal de teatro que nos brinda una soberbia interpretación.

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