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Demasiado cielo

Grandes señales llegan por el cielo, que diría Abenámar. A saber: una ola de calor de órdago y un firmamento cuajado de criaturas soberbias. Coja sus prismáticos. Las noches se van a poner espectaculares.

el 23 ago 2010 / 19:51 h.

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El sueño de todo paisano, que aparezca sobre la Giralda un nubarrón gris con forma de ventilador en la posición cuatro, no se va a cumplir. El monarca más despiadado que han conocido los tiempos, el cielo de Sevilla, ha prometido no dejar pasar ni un miserable y desflecado cirro así como dar de latigazos a todo el que ose poner sus pies en la calle antes de las diez de la noche: 41 grados se esperan para los próximos días. Sin embargo, tras este toque de queda, y con el paternalismo inherente a la realeza, recompensará a sus súbditos permitiéndoles admirar algunas espectaculares migajas de su magnificencia. El astrónomo Cándido Gómez, de la asociación sevillana Albireo, ha seleccionado para los lectores de El Correo las joyas más espectaculares que ofrecerá el firmamento en los próximos días, tras el ocaso. Sus sugerencias son las siguientes:

La primera, sentarse bajo el cielo estrellado aunque sólo sea para gozar de esos 30 minutos adicionales de noche que se han ganado desde primeros de julio y que no son escaso botín: esto se estaba poniendo ya como el Ártico, pero sin osos. Todo el tiempo de día.

Segunda sugerencia, hermosa do las haya: contemplar a simple vista, sobre el crepúsculo, el triángulo formado por tres planetas que están ahora muy juntitos en la perspectiva: Saturno, Marte y Venus. "Tendremos que darnos prisa porque cada día estarán más cerca del Sol y por lo tanto será imposible verlos", advierte el experto. Venus será el más brillante; a la derecha y por encima, Marte; y, en el lado opuesto, Saturno."Cuando los planetas dejen de ser visibles" (agrega Cándido Gómez, entrando elegantemente en la tercera recomendación), "el dominador de la parte occidental del cielo será la estrella supergigante naranja Arcturus (Arturo), de la constelación del Boyero, la cual, en términos astronómicos, podemos considerar que se encuentra aquí al lado ya que sólo tardaríamos 37 años en llegar si viajásemos a la velocidad de la luz, a mil millones de kilómetros por hora". El tiempo sideral de ir a por tabaco.

Un vistazo al centro de la galaxia constituye el siguiente consejo para los sevillanos que no le hagan ascos a una buena sesión de maravillas celestes. En esta ocasión no hay que mirar hacia el Oeste, sino hacia el Sur, donde los campos estelares de Sagitario y Escorpio (el primero, sobre todo) señalan el corazón de la Vía Láctea. También aquí hay que aligerarse, porque sólo serán visibles durante las primeras horas de la noche, y echar mano de los prismáticos. "Los cúmulos de estrellas y las nebulosas resaltarán sobre un fondo muy denso de estrellas", comenta Gómez. "La zona está dominada por la estrella roja Antares, una supergigante 700 veces más grande que el Sol", que a medida que avance la quincena estará cada vez más baja en el horizonte.

Siguiendo el Camino de Santiago hacia el Norte verá el conocido como Triángulo del Verano: Deneb, Altair y Vega. Dice el astrónomo que por esta zona hay unas constelaciones muy interesantes. Y sacos de carbón, que son unas nebulosas oscuras intercaladas entre las estrellas cuya contemplación es posible a simple vista y que ya con prismáticos constituyen todo un espectáculo. En el Este, el Gran Cuadro de Pegaso, en cuyo interior se da la curiosa circunstancia de que no hay apenas estrellas. Junto a él, hacia el noreste, la figura impresionante; la única galaxia visible a simple vista (aparte la Vía Láctea, claro): Andrómeda. Pero aunque sea visible, agarre los prismáticos y fíjese usted en ella, fíjese. ¿La ve? Pues la luz que usted está viendo, esa especie de mancha blanquecina ovalada, "salió de esa galaxia cuando comenzaba a evolucionar la especie humana". Todo este tiempo, 2,5 millones de años, es lo que ha tardado en llegar hasta la Tierra. Tómese algo fresquito.

Hoy hay luna llena. Tal vez este hecho dificulte en parte la observación, pero menudo objeto para contemplar. Hágalo. Vea sus grandes ojos: el Mar de las Lluvias, el Mar de la Serenidad... Y no se pierda tampoco al gran protagonista del mes: Júpiter, despuntando por el Este a la una de la madrugada con cuatro de sus satélites bien a la vista. Y luego a la cama, que en apenas unas horas se dará el toque de queda.

¿Qué prismáticos son más adecuados?

Respuesta para gente con prisa: los que tenga en casa. Respuesta para gente realmente interesada: los de 7x50. Cándido Gómez explica que la primera cifra corresponde a los aumentos, mientras que la segunda indica los milímetros de la lente frontal (o sea, del objetivo). Unos prismáticos con muchos aumentos restarán luminosidad a la observación, mientras que otros con poco tamaño de lente captarán menos luz. El astrónomo revela un truco: la retina, en lugares oscuros, alcanza una dilatación máxima de 7 milímetros. Divida la cifra más grande por la más chica: cuanto más se aproxime el cociente a ese número, el 7, mejor será la observación del cielo. Es el caso del de 7x50.

Además, son unos prismáticos que no pesan demasiado, con lo cual tardará más en mandar al garete a la conjunción planetaria en pos de la cual anda escrutando el firmamento. Por cierto, otro truquillo de astrónomo: la pupila tarda media hora en dilatarse del todo en la oscuridad. Será, pues, al cabo de la media hora, cuando mejor verá el cielo.

De utilidad:

Qué: Asociación Astronómica Albireo, de Sevilla.

Dónde: La entidad tiene su sede y celebra sus reuniones en el Centro Cívico Los Carteros, en la confluencia de las avenidas de Pino Montano y de Manuel del Valle.

Cómo: Si quiere conocerlos, contactar con ellos y saber más de astronomía, visite su web log: http://lacabezadelcisne.blogspot.com, o bien eche un vistazo a la página web www.guadalkitren.com/albireo.

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