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Demasiado para un solo corazón

El mundo irá siempre según el color del cristal con que lo mires, y nunca mejor dicho. Nos dejamos llevar por la televisión hasta límites inopinados. Hace 40 años un macho ibérico le empotró a su mujer la cabeza en el televisor porque la sorprendió dándole un beso a Roger Moore...

el 15 sep 2009 / 03:09 h.

El mundo irá siempre según el color del cristal con que lo mires, y nunca mejor dicho. Nos dejamos llevar por la televisión hasta límites inopinados. Hace 40 años un macho ibérico le empotró a su mujer la cabeza en el televisor porque la sorprendió dándole un beso a Roger Moore, el apuesto protagonista de la serie El Santo. Lo que no quedó claro es si sólo quiso partirle la cara al futuro primer James Bond, al que culpaba de la infidelidad platónica de su esposa o, por el contrario, desfigurar el bello rostro de su compañera para que El Santo no volviera a ceder ante sus enviones eróticos, como hacen todavía en algunos países con las amancebadas.

Después de 40 años hemos cambiado más bien poco. Si en su barrio se enteran de que escucha a Jiménez Losantos, sacarán la conclusión de que es de derechas o de que le van bien las cosas, que suele ser lo mismo. Tenga cuidado, porque un día le meterán la cabeza en la radio. Si, por el contrario, descubren que oye a Carles Francino, dirán que es del perol socialista. En este caso le darán un sartenazo en la frente.

Mi problema es que llevo muy mal lo de los informativos de televisión. Me aficioné hace años a los de Telecinco y creo que mi infausta visión del mundo es por este motivo determinado. Casi todos los días me dan el almuerzo con noticias de crímenes, robos, estafas, violencia de género, pederastia, hambre, corrupción y enfermedades. ¿Pero es que no hay nada hermoso en el mundo para esta gente que merezca salir en un telediario? Tienes que ver el informativo de Lorenzo Milá, claro.

Todo esto está perfectamente diseñado por una mente superior. Es importante que el pueblo tenga pánico, porque cuando deja de tenerlo es el propio pueblo quien lo causa. Cuando llega el miedo, el niño busca protección en sus padres, el perro en su dueño, el acosado en la policía y el pueblo en el Gobierno, sea del color político que sea. Así que ya lo sabe: si un día va por la calle y ve a una persona cadavérica, con cara de haber tenido una noche muy mala, con miedo a llegar a las esquinas y con una de sus manos protegiendo la billetera, es que es afecto a los informativos de Telecinco. Demasiado para un solo corazón. ¡Uff!

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