Denunciada en Écija una madre separada al robar en una tienda para comer

Tiene dos hijas que, dice, llevaban dos días cenando “sólo un vaso de leche”

el 01 dic 2013 / 21:24 h.

15322409Fátima, una vecina de Écija de 38 años, tendrá que declarar el miércoles en el juzgado de guardia de la ciudad por haberse llevado comida de un supermercado. Dice que lo hizo para darle de comer a sus dos hijas. El valor del carro de la compra que se llevó Fátima, que oculta su cara “porque no quiero que a mis hijas les digan nada por su madre”, es de 103 euros. Sólo comida, ni productos de higiene ni bebidas. “Ni un refresco, comida y nada más, y no porque no necesite otras cosas”, señala: “Patatas, cebollas, leche, aceite, azúcar, fiambre y pan de molde para que mis hijas cenen un sándwich…” Una de ellas es menor de edad. La otra ya tiene 20 años. Está separada. “Se puede decir que las he criado sola, y llevaban ya dos días sin comer, yéndose a la cama con un vaso de leche nada más”, dice, para justificar que la tarde del pasado jueves entrara en un supermercado y se quisiera llevar 103 euros en comida. Lo cuenta todavía con nerviosismo. “Una entra allí y ve tanta comida, y mi frigorífico está vacío…”. Cuando llegó a la caja con su carro de la compra cedió el turno a todas las personas que conocía, muerta de vergüenza. Y al decirle la cajera el importe de la compra metió mano al bolso y entregó su DNI: “Llama a quien quieras, al encargado o a la Policía, pero yo no tengo dinero para pagar”, le dijo a la cajera. “El encargado no salió porque estaba en una reunión, pero sí llamaron a la Policía”, relata. Los agentes le leyeron sus derechos, y al día siguiente le llegó a casa la citación para acudir al juzgado, denunciada por la cadena de supermercados donde robó la comida Recuerda que las cajeras le trataron con amabilidad. “Yo no salí corriendo, no me escondí, pasé por caja; y ellas me vieron tan nerviosa que me dijeron que si me quería salir fuera a fumar mientras esperaba a la Policía”. Luego recogió sus bolsas, ayudada por su hija mayor, y se marchó a casa. La mujer se enfrenta ahora a tener que pagar lo sustraído y a una multa por el hurto. Pero su visita al juzgado de guardia es el más pequeño de sus problemas actuales. Parada y sin ingresos, debe cinco meses de alquiler de su vivienda, además de las facturas eléctrica y del agua. “Mi casera me amenaza con que me va a echar”, se queja, al tiempo que reclama “trabajo, porque yo lo que quiero es trabajar”. La esperanza inmediata de esta mujer es cobrar el paro agrícola. “Es mi única opción ahora mismo; llevo toda mi vida trabajando en el campo, el 10 de enero tengo que pedir el paro agrícola pero para poder cobrarlo tengo que tener trabajados 35 días y no encuentro nadie que me contrate, no tengo ninguno”, lamenta. Fátima ya ha probado suerte en todas las bolsas de empleo que publicita el Ayuntamiento de Écija. No pierde la esperanza. A la caridad no quiere acudir. “Las monjas me cerraron la puerta en la cara, y estoy cansada de contar mi vida, todo por lo que he pasado, para que me den dos bolsas de macarrones y una de arroz”, musita, y añade que hace ya “un año que estuve en Cáritas y no me dieron nada”. Con Fátima está su madre, que la ayuda a ella y a sus dos hijas en lo que puede. “Tienen un plato de comida en mi casa, y si puedo, le pago la luz o la factura del agua”, con una pensión de 400 euros que cobra. Pero nada más. “Si mis nietas o mi hija necesitan medicinas, o si se quedan en la calle, ¿qué puedo hacer yo?”.

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