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Desarticulada una red que traficaba con hachís oculto en carritos de bebé

Una de las organizaciones delictivas más activas de la Costa del Sol fue desarticulada ayer por la Guardia Civil con 21 detenciones y 13 imputados. Al parecer, una de las células de esta red utilizaba bebés para pasar el hachís por las aduanas escondiendo el material en el cochecito de los niños. También se dedicaban al robo de coches y traficaban con cocaína oculta en tabletas de chocolate.

el 16 sep 2009 / 07:44 h.

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Una de las organizaciones delictivas más activas de la Costa del Sol fue desarticulada ayer por la Guardia Civil con 21 detenciones y 13 imputados. Al parecer, una de las células de esta red utilizaba bebés para pasar el hachís por las aduanas escondiendo el material en el cochecito de los niños. También se dedicaban al robo de coches y traficaban con cocaína oculta en tabletas de chocolate.

La Guardia Civil ha desarticulado en el marco de la operación Bedú una organización que utilizaba cochecitos de bebés para, presuntamente, ocultar hachís, habiendo detenido a 21 personas e imputado a otras 13 en Málaga, Cádiz y Ceuta.

La banda, cuyos integrantes eran de diferentes nacionalidades -ocho españoles, cinco marroquíes, cinco franceses, dos británicos y un chileno-, era "una de las más activas dedicadas al tráfico de drogas y de vehículos robados en la Costa del Sol", según indicó ayer el Ministerio del Interior en un comunicado.

En el desarrollo de la operación los agentes incautaron 300 gramos de cocaína, más de 1.600 kilos de hachís, numerosos teléfonos móviles, ordenadores portátiles y otros efectos electrónicos, además de 11 vehículos y 56.500 euros en efectivo.

Las investigaciones se iniciaron en febrero de 2008, tras analizar informaciones anteriores que pusieron en la pista a los agentes, apuntando a la existencia de un grupo organizado dedicado al tráfico de hachís.

Dichas investigaciones, que fueron llevadas a cabo por el Equipo Contra el Crimen Organizado de la Benemérita con sede en Málaga, contando con el apoyo de las Unidades Territoriales de la Guardia Civil de las zonas de actuación, fueron dirigidas por el Juzgado de Instrucción número 2 de Torrevieja (Alicante).

Desde el ministerio manifestaron que la organización estaba compuesta por tres células "perfectamente estructuradas y organizadas", que actuaban de forma independiente, con el fin de dificultar la labor de los investigadores. Cada grupo estaba compuesto por varias personas, que tenían funciones diferenciadas.

Uno de estos grupos utilizaba bebés recién nacidos o de pocos meses para esconder la droga bajo el colchón de los cochecitos de los niños, que pasaban dormidos por las aduanas, y evitar así ser detectados, según precisaron desde el ministerio.

Una vez introducida la droga en España, los individuos acondicionaban dobles fondos en vehículos sustraídos para trasladar posteriormente la droga hasta Francia.

Otra célula de la organización se dedicaba, presuntamente, a la introducción de cocaína oculta en tabletas de chocolate comestible, que eran enviadas en paquetes postales a domicilios establecidos para ello y recogidas por otros miembros de la banda. De esta manera, según explicaron desde Interior, evitaban el riesgo de ser sorprendidos con los paquetes de droga al intentar cruzar por los controles de los aeropuertos.

Otro de los grupos se dedicaba al robo y tráfico de vehículos a escala internacional que movían por distintos países desguazados en piezas. Para la consecución de sus objetivos contaban con varios miembros que apoyaban al resto de la organización, obteniendo los materiales necesarios y atendiendo cualquier problema que pudiera surgir.

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