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Deseos de paz

El pasado día uno (día mundial de la paz) nuestro Cardenal celebró una solemne eucaristía en la catedral, con la presencia en el presbiterio de la delegación diocesana de Justicia y Paz en la que se integran tres miembros de nuestro colectivo.

el 14 sep 2009 / 22:18 h.

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El pasado día uno (día mundial de la paz) nuestro Cardenal celebró una solemne eucaristía en la catedral, con la presencia en el presbiterio de la delegación diocesana de Justicia y Paz en la que se integran tres miembros de nuestro colectivo. El Cardenal estructuró su homilía en torno a tres ideas: que la paz no es solo resultado sino también camino; que quien perdona nunca pierde y, que es blasfemo actuar con violencia en nombre de Dios. Dos palabras para estas tres ideas.

La paz es también el camino. Con guerras, violencias e injusticias (una de las más grandes violencias) se puede conseguir quietud por impotencia, pero nunca paz verdadera. Cuando cesa la presión que aquieta, vuelven a surgir las reivindicaciones, en ocasiones, con más violencia que antes. Por eso, nosotros, estamos a favor de una Iglesia que ofrece y se ofrece, nunca a favor de una Iglesia que trata de imponerse incluso combatiendo políticamente bajo la disimulada bandera de un determinado partido político. Y la pregunta comprometida es ¿estoy yo siguiendo un camino de paz en mis relaciones con mi pareja, mis hijos, mi familia, mis amigos, mi empresa o mi asociación religiosa?

El que perdona nunca pierde. El Evangelio está lleno de citas exhortando siempre al perdón Y sin embargo, la fuerza explosiva del amor (amad a vuestros enemigos, a los que os maldicen y ofenden) que lleva al perdón resulta descafeinada en esos dichos aceptados en el seno de ciertos sectores eclesiásticos conservadores, que proclaman eso de "hermanos sí pero no primos" y eso otro de que "la caridad bien entendida comienza por uno mismo". ¿Dónde está eso en el mensaje de Jesús? En ningún sitio como muchas otras cosas que se dicen por voces muy oficiales y muy autorizadas.

Ejercitar la violencia en nombre de Dios es blasfemo. Y sin embargo, dentro de nuestra Iglesia, ¡cuantas veces Señor! Y ahora , no con las armas, pero si con la violencia de la exclusión. Desde reductos de poder religioso, ocupado con la ayuda de determinadas jerarquías ¡cuanta exclusión de los que piensan de distinta manera!

Vicente Plural es un colectivo de profesionales andaluces

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