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Desmantelan un laboratorio donde rellenaban botellas de whisky recuperadas de la basura

En el laboratorio decomisaron 55 botellas de whisky de marca ya rellenas del alcohol de baja calidad y el agua destilada.

el 14 may 2010 / 10:51 h.

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La Guardia Civil, en colaboración con la Policía Local de Badalona, ha desmantelado un laboratorio clandestino en esta localidad dedicado a rellenar botellas de whisky de marca que recuperaban de la basura con alcohol de baja calidad adquirido legalmente y agua destilada.

Según informó hoy el Instituto Armado, en la operación detuvieron al dueño de dos restaurantes de Badalona y Sant Adrià de Besòs, J.H.F., español vecino de Badalona, e imputaron a J.R.P.B., vecino de Lleida, encargado de la comercialización del whisky, y a J.G.P., de Badalona, titular del local donde hacían el rellenado.

La trama recuperaba las botellas de las marcas JB y Ballantines en contenedores de basura y puntos de reciclaje, y sin ningún tipo de proceso de higienización procedían a rellenarlas de nuevo con alcohol de baja calidad y agua destilada, en cantidades que permitían emular el color del whisky de las citadas marcas.

Ahora los investigadores están tratando de dar con los locales donde se distribuían estas bebidas, más allá de los dos restaurantes del detenido, y se presume que podrían haberse vendido en bares y discotecas de la provincia de Barcelona, según explicaron a Europa Press fuentes cercanas al caso.

En el laboratorio decomisaron 55 botellas de whisky de marca ya rellenas del alcohol de baja calidad y el agua destilada, 726 envases vacíos de estas dos marcas, 285 botellas de marcas de baja calidad, un bidón con 50 litros de alcohol y herramientas rudimentarias para manipular el tapón de rosca de las botellas.

PROCEDIMIENTO

El procedimiento era siempre el mismo: adquirían el whisky de baja calidad en grandes superficies, lo vaciaban y extraían los precintos fiscales, recogían las botellas de JB y Ballantines y luego las rellenaban con el whisky extraído inicialmente y agua destilada.

El último paso consistía en colocar los tapones y añadir los precintos, que sacaban de las botellas de mala calidad o de las que encontraban en los contenedores.

Para que el producto pareciera real, mezclaban varios tipos de whisky para conseguir las tonalidades de las marcas emuladas.

Les imputan los delitos de estafa, contra la salud pública, contra la Hacienda pública y contra la propiedad industrial.

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