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Desmontando la 'revolución educativa'

El Ministerio de Educación es el que más cambios ha sufrido con los gobiernos de Zapatero: 5 años, 3 ministros. La última reforma sirve para enmendar el error de la anterior: haber desgajado la universidad de la enseñanza básica y fracturado el sistema educativo.

el 16 sep 2009 / 01:05 h.

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El Ministerio de Educación es el que más cambios ha sufrido con los gobiernos de Zapatero: 5 años, 3 ministros. La última reforma sirve para enmendar el error de la anterior: haber desgajado la universidad de la enseñanza básica y fracturado el sistema educativo. Se cambiará todo para que todo siga igual que antes. El timón lo recoge Ángel Gabilondo, presidente de la Conferencia de Rectores.

Se avecina reforma educativa. Otra más. Entre los expertos en educación circula un aforismo que asegura que hay tres formas de acometer una reforma educativa: hacer lo mismo, pero más; hacer lo mismo, pero mejor y reestructurar el sistema educativo. En los últimos 20 años, España se había especializado en las dos primeras, hasta que llegó José Luis Rodríguez Zapatero y hace menos de un año le dio un inesperado vuelco al Ministerio de Educación. Desgajó la Universidad de esta cartera para unirla al departamento de Ciencia -algo parecido a lo que hizo el Gobierno andaluz en 2004- y a cambio le sumó las políticas sociales. Diseñó un ministerio insólito en España, a imagen y semejanza del británico -Department for Children, Schools and Families-. Así concentró todas las políticas asistenciales desde la infancia (guarderías) hasta la longevidad (Ley de Dependencia) en un solo ministerio.

La revolución tampoco ha funcionado, así que el presidente ha decidido volver al tipo dos: hacer lo mismo, pero mejor. Para ello ha tenido que prescindir de Mercedes Cabrera, no por los errores de la ministra, sino por los suyos propios. Ayer reconoció que la nueva y arriesgada estructura del ministerio fue un error. La educación básica sin la educación superior iba a la deriva, y asociada a las políticas familiares parecía más un ministerio asistencial que educativo. Durante el último año, la comunidad escolar al completo no ha dejado de reprochárselo. Ayer le preguntaron si creía que la remodelación anterior había sido un fracaso y el presidente dijo: "Sí, se puede entender como una rectificación". Zapatero quiso acercar más la Universidad española al mercado laboral europeo, pero olvidó que la distancia entre la escuela y la Universidad es mayor aquí que en otros países. El experimento terminó por alejarla más aún.

La siguiente transformación del ministerio será lampedusiana: un profundo cambio estructural para dejar las cosas como estaban: Se recupera la Universidad en un momento de crisis debido a las protestas antibolonia. Consciente de la coyuntura, Zapatero le entrega la batuta al presidente de la Conferencia de Rectores, Ángel Gabilondo, alguien que ha defendido la convergencia europea y la homologación de títulos universitarios. Pero también se ha posicionado junto a los estudiantes críticos con el Plan Bolonia, reconociendo públicamente que el nuevo sistema universitario no será "a coste cero" para los alumnos, y exigiendo al ministerio que articule una fortísima política de becas para estar preparados. Ahora está preso de sus propias palabras, y por eso lo ha elegido Zapatero. "La coordinación a nivel europeo hace necesario que la política universitaria se integre en el sistema educativo", explicó el presidente, "el cambio en Educación responde a la personalidad del nuevo ministro. Tenemos un reto de gran calado que exige responsabilidad y diálogo y él es la persona idónea".

los retos. A Cabrera, que también venía de la Universidad, le hubiera gustado oír esas palabras hace un año. Estaba a punto de afrontar la reforma de la Ley de Universidades, cuando Zapatero le quitó esa parte del pastel. Gabilondo fue ayer bien recibido por la comunidad educativa. Uno de sus principales retos será gestionar el nuevo modelo de financiación de la universidad pública. En la etapa obligatoria, recoge los frentes abiertos: altos índices de fracaso y abandono escolar, desarrollo de la LOE, reforma de la FP y del Bachillerato (desmontado por el Supremo).

Zapatero sigue teniendo en mente la educación como la mayor prioridad de las políticas sociales de su Gobierno. Lo ha dicho mil veces. Cree que la educación española debe estar a la altura de las necesidades sociales, del mercado laboral y de la competitividad del tejido productivo español con el resto de países. El origen de todo lo que el presidente considera "de vital importancia" es la educación, y ayer volvió a repetirlo tres veces como una consigna obsesiva y necesaria para sacar al país de la crisis: "Educación, educación, educación", dijo. Repitió esa palabra como si fuera un clavo ardiente, y la machacó con tres golpes de mano para enfatizar su idea: "Tiene que ser la gran prioridad". El presidente tiene claras las ideas que transmite, pero no encuentra la fórmula idónea para que esas ideas cristalicen. También se suele decir en el mundillo educativo: las reformas pasan, las leyes pasan, la escuela sigue donde estaba.

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