Local

Despedida real por toda la ciudad

Sus Majestades se marcharon de Sevilla recorriendo sus barrios en coche de caballos o tractor y echando el resto

el 06 ene 2014 / 23:02 h.

L. Blanco/ I. Alonso Casi todos los niños de Sevilla los vieron en sus tronos. Algunos incluso pudieron rozar sus manos cuando les arrojaron caramelos o regalos. Y puede que los más insomnes vieran alguna sombra o trozo de capa cuando la noche del domingo pasaron por su casa para dejar los regalos. Pero seguro que pocos han tenido la suerte de Borja, que no solo pudo tocarlos sino que con toda naturalidad se quedó un rato abrazado al Rey Gaspar cuando ayer por la mañana llegó, junto a sus inseparables compañeros Melchor y Baltasar, en coche de caballos, a la visita que cada 6 de enero realizan Sus Majestades al Hospital de San Juan de Dios de Nervión. Fue una de las paradas que hicieron los Magos por los distintos barrios de la capital, desde Pino Montano a Valdezorras –por allí se pasearon en tractor–, despidiéndose como cada año por Triana, donde les acompañaron hasta 17 carrozas y cuatro bandas de música. Por todos los barrios dejaron un reguero de caramelos que sorprendía a muchos pequeños saliendo de sus casas para estrenar los juguetes nuevos. Después de toda la noche trabajando, a Sus Majestades aún les quedaron fuerzas para arrojar desde balones a chubasqueros –que afortunadamente no hicieron falta porque la tarde de ayer estuvo tan buena como la del domingo–, llaveros, cuentos y todo tipo de objetos mágicos, porque no es si no magia que un tubo de pasta de dientes se convierta, en manos de Sus Majestades, en un codiciado botín por el que grandes y pequeños están dispuestos a saltar o agacharse según convenga o que adultos hechos y derechos se piquen cual rivales por coger todo caramelo que caiga del cielo. Pino Montano. Un cortejo madrugador seguido a la carrera Hasta cinco cabalgatas salieron ayer en el distrito Norte de la ciudad. La de Pino Montano fue una de las más madrugadoras –salió a las diez de la mañana– pero ya se sabe que la noche más corta del año para los niños no es la de San Juan sino la de Reyes. Cuando se trata de abrir los regalos dejados durante la noche por los Magos y salir a despedir a Sus Majestades, no cuesta trabajo levantarse temprano, aunque sea fiesta –la vuelta al cole hoy ya es otro cantar–. Al menos no les costó trabajo a los pequeños de Pino Montano y zonas aledañas como El Vacie. El cortito recorrido de este cortejo, integrado por seis carrozas y organizado por la comunidad de propietarios del barrio, hace que muchos vecinos sigan a los Reyes durante todo el camino. Y el resultado no es otro que bolsas llenas hasta arriba de todo tipo de chucherías. Aunque además de caramelos, los balones volaron también por el barrio.  Nervión. Abrazos a los Reyes en San Juan de Dios cabalgata nervionEntre aplausos y cánticos del clásico Ya vienen los Reyes Magos fueron recibidos Melchor, Gaspar y Baltasar, cuando sus carruajes les dejaron a las puertas del Hospital de San Juan de Dios, por los 19 chicos que, debido a sus diferentes problemas de salud y discapacidades, no pudieron salir el domingo a recibir a los Magos por las calles de Sevilla. Ni falta que hace. Ellos son especiales y los Reyes nunca se marchan de la ciudad sin pasarse por ese centro que es su hogar y dejarles unos merecidos regalos en los que cada año colabora la Fundación Sevilla Fútbol Club. Uno a uno fueron llamando los pajes de los Reyes a los chicos del Hospital de San Juan de Dios, que fueron recibiendo con emoción balones y polos del Sevilla FC. “Tienes que esperar a que te llamen” decía Francis a sus compañeros, ansiosos por acudir a por sus regalos. Él esperó pacientemente su turno, y eso que le tocó el último, pero una vez junto a los Reyes no paró de enseñar su polo orgulloso. “Esta hay que enmarcarla”, gritaba Jose a sus cuidadores, porque la plantilla al completo del centro acudió al magno recibimiento. A Borja, en cambio, no le hizo tanta ilusión el regalo como la posibilidad de saludar a Sus Majestades en persona. Tanto que se abrazó un rato a un Gaspar emocionado del cariño recibido por estos chicos a los que, ya que la vida no se lo ha puesto fácil, la Peña Al Relente trata desde hace 55 años de convertir cada 6 de enero en una fiesta a la que contribuye el Sevilla FC, entidad a la que el director del centro agradeció los “gestos” que durante todo el año mantienen, como invitar a los partidos de cada domingo en el vecino estadio Ramón Sánchez Pizjúan a un grupo de jóvenes residentes en alguna de las residencias que la orden tiene en la provincia. Valdezorras. Un colapso de tráfico a la espalda de Baltasar 15377609Aviso de la Policía Local: hay atasco a media mañana en las calles de Valdezorras, justo a la espalda de Baltasar. Un coche escoba formado por decenas de vecinos trataban sin éxito de adelantar al rey, pero entre la estrechez de la calle Liebre y cada brazada de su majestad –con la consecuente reverencia de los que, aún ávidos de dulce, se agachan a coger caramelos y bloquean el paso–, el llegar al inicio del cortejo, donde estaba la animosa charanga, era una misión casi imposible. La única solución era serpentear por las calles a la búsqueda de un atajo. El reto es más que factible para los que ven los Reyes Magos en Valdezorras. Porque quien es del barrio se queda el 6 de enero en casa, donde tres coquetas carrozas tiradas por tractores le reciben y agasajan de regalos. Y no importa la edad. Ahí estaban, por ejemplo, Antonio Rodríguez y Concepción Núñez, que a la puerta de su domicilio, cercana al SAFA Patronato Vereda, extendían los brazos para reclamar gominolas a sus majestades. Antonio llevaba los bolsillos a rebosar, mientras que a Concepción sólo le faltaba la escoba para introducir los dulces en su portal –más de una lo hizo–. ¿Para quién tan preciado botín? “Hoy es uno de esos días en los que nos sentimos como niños. Ojalá tuviéramos nietos, pero como no, es para nosotros”, dicen. A todo esto pasa Baltasar que, por cierto, lleva pendientes. No es una sorpresa: la cabalgata, organizada por la Asociación de Vecinos El Despertar, ha designado la labor de encarnar a este rey a una vecina. Ella, su cortejo y sus amigos de viaje Melchor y Gaspar tenían una doble misión: la de repartir caramelos y juguetes –hasta muñecas parecidas a la Barbie volaron por el cielo– y la de encestar un balón en cada terraza, donde no faltaba el vecino de brazos abiertos y reclamando el honroso peaje de que su cabalgata pase enfrente de su hogar. Bellavista. Los cohetes anuncian a Sus Majestades Cual romería de la Virgen de Valme, un cohetero antecedía al modesto cortejo de la cabalgata organizada por el centro social del Puerto en la Avenida de La Raza, anunciando el paseo que los Reyes se dieron por el barrio. El recorrido de Melchor, Gaspar y Baltasar por esta parte de la ciudad sorprendió a varios conductores cruzando la Avenida de Reina Mercedes. La mayoría aparcaron en doble fila unos minutos –un día es un día y sin que sirva de precedente– para disfrutar de la misma. No hubo multas ni pitidos nerviosos. Un ejemplo más de la magia de los Reyes. Triana. El barrio hace bailar a los beduinos Ya por la tarde, los Reyes Magos cruzaron el puente y recorrieron la otra orilla de la ciudad en uno de los cortejos más amplios de los barrios, con 17 carrozas. Triana se echó a la calle para despedir a Sus Majestades, que desde hace unos años abandonan la ciudad por la tarde por las calles del arrabal, rumbo a Oriente. Pese a las ajetreadas jornadas que llevan a sus espaldas, Melchor, Gaspar y Baltasar aún tuvieron fuerza para echar el resto en Triana y lanzar no solo caramelos y gusanitos sino balones, pelotas de goma, chubasqueros, llaveros y pequeños juguetes. Aunque algunos de los niños del cortejo, como uno de los piratas, parecían tirar los caramelos a matar, y otras como una pequeña troglodita lanzaba cada piruleta o palote apuntando a la masa como si de una diana de dardos se tratara, los principales protagonistas no defraudaron. Especialmente vitoreado fue Gaspar, cuyo representante en la Cabalgata trianera fue elegido, por segundo año, por sorteo entre los vecinos del barrio, una fórmula iniciada hace un año por problemas de agenda del rey rubio que va camino de convertirse en tradición. Y algo rezagado se quedó Baltasar, ya desde la salida en las inmediaciones de San Martín de Porres, dejando un parón al más puro estilo de San Gonzalo en Lunes Santo. Eso sí. De momento, los tronos de los Reyes Magos no van trianeando, aunque acompañamiento musical no les falte. Hasta cánticos futboleros –no precisamente infantiles– salieron ayer de las cornetas y tambores de las bandas que acompañaron a este cortejo en el que los beduinos, algunos de ellos a caballo, tan pronto animaban a niños y mayores a cantar con ellos como eran jaleados por el público que les cantaba a su vez mientras ellos respondían a ritmo de confeti y espuma de nieve. De norte a sur y de este a oeste de la ciudad. Los Reyes Magos no quisieron irse de Sevilla sin pasear por sus diferentes distritos donde, por la mañana o por la tarde, pudieron verse en todo su esplendor algunas de las carrozas que la tarde del domingo recorrieron el Centro de la ciudad ya que el Ateneo las presta a muchas de las asociaciones que organizan las cabalgatas de los barrios (Triana se llevó las del Gran Visir o el Mago de la Fantasía, mientras que los tronos inspirados en los palios para los Reyes fueron al Cerro y Sevilla Este, y la carroza de la Asociación Española contra el Cáncer al Polígono Sur). Sin los nervios del domingo, cuando aún no sabían si los Reyes cumplirían sus deseos, los niños despidieron a Sus Majestades en sus barrios con la preciada muñeca o coche teledirigido bajo el brazo y con la misma cara de ilusión y los mismos pulmones para gritar por un caramelo o un balón, como los que el Sevilla FC repartió entre los pequeños del Polígono Sur para colaborar con el programa del educador Jorge Morillo. Aunque eso sí, al paso de las Cabalgatas de los barrios siempre hay menos competencia para pillar un regalo.

  • 1