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Desvergüenza del 'burkini'

"No les impido que adoren sus piedras, ¡pero que no me las tiren a mí!" La frase redonda es de la psiquiatra americana de origen sirio, Wafa Sultan, en un debate televisado sobre el Islam.

el 16 sep 2009 / 07:14 h.

"No les impido que adoren sus piedras, ¡pero que no me las tiren a mí!" La frase redonda es de la psiquiatra americana de origen sirio, Wafa Sultan, en un debate televisado sobre el Islam. Esto viene a cuento del muy reciente suceso del "burkini", ese "degenerado bañador" de diseño para mujeres musulmanas, que sólo deja al descubierto parte de la cara, manos y pies, en una piscina de Emerainville, al este de París. Pues bien, la mujer, que, según parece, es francesa y convertida al Islam, se bañó en la piscina con el dichoso traje. A renglón seguido, se la echó de la piscina por no respetar el reglamento que no permite bañarse vestido. Punto final.

No es la primera vez ni la última que lo diré. Nuestra benevolencia en España con actitudes teocráticas roza el absurdo y habla muy poco en favor de nuestro espíritu de modernidad. ¿Qué nos creemos? ¿La encrucijada de los grandes monoteísmos? En Francia, cuna de la Revolución que propagó los derechos humanos, y en donde, hace ahora un siglo se adoptaba la ley que separaba la Iglesia del Estado, las actitudes son bastante más maduras. No puedo por menos de simpatizar con Sarkozy cuando dice con rotundidad política que "el velo no es bienvenido en Francia".

Yendo al grano: ¿Qué pretende cierto amplio sector del Islam? ¿Que veamos comprensivamente en Occidente ese residuo de medievalismo? ¿No se comprende que hace mucho dejamos de echar la llave a los cinturones de castidad? Como dice Elie Barnavi, "en Occidente... el Estado ha sofocado la tentación teocrática de la Iglesia (pues) la suerte de Occidente fue el laicismo".

No olvidamos que el laicismo es una de nuestras señas de identidad como cultura, como tampoco olvidamos que no en todas partes se alcanzó la división entre poder religioso y estatal a que en Occidente dio pie la Reforma luterana. De acuerdo, pero esta obviedad, el que los países musulmabnes no hayan pasado por un estadio histórico necesario, no altera el hecho de que la indulgencia, la condescendencia con sus preceptos y costumbres presuntamente religiosas sea un mal método para encarar el problema. ¿O acaso no les provoca sonrojo que una mujer tenga que ocultar su piel a las miradas de los otros?

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