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Detenida una familia por regentar casas de citas en las que mujeres eran "esclavas" 24 horas al día

Tenían dos viviendas en Sevilla y una en Pamplona, donde esclavizaban sexualmente a mujeres de origen asiático.

el 12 sep 2011 / 11:07 h.

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Agentes de la Policía Nacional han detenido a cuatro personas,  todas ellas miembros de una misma familia, que supuestamente  regentaban varias 'casas de citas' en las que se esclavizaba  sexualmente a mujeres asiáticas 24 horas al día. El presunto  responsable del grupo, un varón acusado de tráfico de seres humanos  con fines de explotación sexual, favorecimiento de la inmigración  ilegal y delitos contra los derechos de los trabajadores y relativos  a la prostitución, poseía tres viviendas, dos en Sevilla y una en  Pamplona.  

Según ha informado el Ministerio del Interior, las mujeres eran  convertidas en auténticas esclavas sexuales, debiendo estar  disponibles 24 horas al día para responder a las demandas de los  clientes, incluso poniendo en peligro su salud al ofrecer, por 10  euros más, los servicios sexuales sin profiláctico.  

Entre los arrestados, todos ellos de nacionalidad china, se  encuentra el cabecilla de la organización; su pareja sentimental,  encargada de controlar a las chicas, gestionar la recaudación y  atender a los clientes; la hermana de éste, con las mismas funciones  de 'mami' pero en la casa de Pamplona; y su hijo -responsable de  insertar anuncios ofreciendo los servicios de las mujeres en prensa-.  

Las mujeres eran forzadas para saldar la deuda contraída con los  ahora detenidos quienes les facilitaron los billetes de avión y la  documentación necesaria para el cruce de fronteras. Tenían coartada  su libertad de movimiento, debiendo rendir cuentas antes, durante y  después de cada servicio prestado, teniendo directrices tasadas que  cumplir.

TRATADAS COMO MERCANCIA CON BUENOS BENEFICIOS

El grupo se quedaba con más del 50% de lo recaudado por las  mujeres que, según Interior, eran captadas en sus países de origen,  donde vivían en situaciones precarias, o en España, donde residían en  situación irregular. Las mujeres eran explotadas y trasladadas de  unos domicilios a otros, como pura mercancía, estando siempre  vigiladas por la mujer del cabecilla o su hermana.

La investigación comenzó a mediados de 2010 al detectar un  domicilio en la capital sevillana donde se ejercía la prostitución.  Los agentes encontraron conexiones con otra vivienda también ubicada  en Sevilla y una tercera casa localizada en Pamplona además, todas  ellas disponían de cámaras de vigilancia clandestinas para observar a  las personas que se acercaban a los inmuebles e intentar así  anticiparse a cualquier actuación policial.

En los registros de las tres viviendas se han intervenido 3.925  euros en efectivo; justificantes de ingresos y transferencias   bancarias que superan los 200.000 euros; dieciséis teléfonos móviles;  diversos equipos informáticos; una cámara de vídeo que contenía  fotografías eróticas de otras supuestas víctimas, y numerosa  documentación que acredita el lucro y el férreo control al que eran  sometidas las víctimas.  

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