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Detenido el ex novio de Marta

Los policías que investigan la desaparición de Marta del Castillo detuvieron ayer al ex novio de la joven, Miguel C.D., un chaval de 20 años con una complicada trayectoria vital que se pasó el día entero en los calabozos de la Jefatura insistiendo en su inocencia. Pero la Policía cree tener indicios suficientes contra él.

el 15 sep 2009 / 22:38 h.

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D.Suárez/ R.Velis/ I.Comesaña

Los policías que investigan la desaparición de Marta del Castillo detuvieron ayer al ex novio de la joven, Miguel C.D., un chaval de 20 años con una complicada trayectoria vital que se pasó el día entero en los calabozos de la Jefatura insistiendo en su inocencia. Pero la Policía cree tener indicios suficientes contra él.

Los investigadores detuvieron por la mañana y con el máximo sigilo al joven, que según la familia de Marta fue su pareja durante pocos meses, hace de esto más de un año. Luego habían sido amigos y se veían a veces. Las contradicciones del chaval en sus declaraciones iniciales a la Policía sobre qué hizo esa noche, e indicios recabados luego durante las pesquisas realizadas en su entorno, incluidos varios registros en domicilios, tienen para los responsables del caso la coherencia suficiente para pensar que participó de alguna forma en la desaparición de Marta.

La detención encaja con la hipótesis barajada como la más probable desde el inicio: que Marta saliera por sí misma de su casa el 24 de enero, cuando fue vista por última vez en su portal sobre las 10 de la noche, y que después le ocurriera algo que le impidiera regresar. Ahí habría jugado un papel esencial Miguel, según los datos que las investigaciones han logrado poner en pie, y por eso la Policía ha reforzado en los últimos días la búsqueda de la joven en el área comprendida entre Sevilla y Camas, donde vive Miguel, en busca de cualquier rastro. La Policía Nacional está convencida de que Marta está en algún sitio entre Sevilla y Camas, y por eso, junto con y un centenar de voluntarios de la ONG_SOS Ayuda Sin Fronteras, expertos en escudriñar los recovecos más escondidos, peinan la zona metro a metro, seguros de que algún indicio tiene que haber. Las llamadas que decían haber visto a la joven en otros lugares, aunque se han investigado, no han logrado doblegar la convicción de los investigadores de que no salió de Sevilla. Lo que no se atreven a concluir es qué ha sido de ella.

Entretanto Miguel, al que la familia señaló desde el principio, ha permanecido firme en su declaración de inocencia durante las más de 12 horas que al cierre de esta edición había pasado en los calabozos. La Policía lo está interrogando, y es probable que apure al máximo las 72 horas que la ley le permite mantenerlo bajo custodia antes de llevarlo ante el juez que instruye el caso. El juzgado recibirá entonces los indicios en su contra, que pese a no ser contundentes, juntos tejen una acusación suficiente en opinión de la Policía.

Miguel fue el primero al que el padre de Marta llamó para preguntar por su hija porque sabía que había pasado la tarde con él en Triana y luego la había dejado en el portal a las 21.30 horas. A la familia nunca le había gustado su relación con él porque la hacía sufrir al ser celoso. Ese día, Marta dijo a su madre que tenía que aclarar un asunto con Miguel, y contó a su mejor amiga que estaba enfadada con él porque iba difundiendo rumores sobre ella. Por eso fue uno de los primeros interrogados por los investigadores de los grupos de Menores y Homicidios.

Miguel, que acaba de quedarse en paro al ser despedido de una empresa de limpieza y según amigos de Marta espera un hijo, vivió una niñez conflictiva: su padre se marchó cuando él nació y creció en una familia desestructurada.

Los padres fueron informados ayer de la detención pero se les solicitó la máxima discreción.

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