Local

Detenido un menor por matar a un vecino de una cuchillada en el cuello en una pelea en Su Eminencia

Testigos y residentes señalan que habían protagonizado fuertes disputas, tras no ponerse de acuerdo sobre un accidente de tráfico.

el 16 ago 2012 / 14:04 h.

TAGS:

"Ha muerto desangrado en la puerta de mi casa y no hemos podido hacer nada por él, sólo ponerle una toalla en el cuello". Es el testimonio de la propietaria de la casa número 3 de la calle Trópico, en el barrio de Su Eminencia, donde un menor de edad -de 17 años- presuntamente mató ayer de varias cuchilladas a Francisco Javier Muñoz, de 22 años, tras una discusión en la que la víctima también esgrimió un martillo. Le asestó varios golpes con un objeto cortante en el costado y otro en el cuello que seguramente fue el que terminó provocándole la muerte minutos después. El presunto agresor fue detenido poco tiempo después por la Policía Nacional en su propio domicilio, en la barriada de Padre Pío-Palmete, a pocos metros del lugar del crimen. Tras su detención, fue trasladado a las dependencias policiales para ponerlo a disposición del fiscal de menores, según confirmaron fuentes de la Policía Nacional.

Los vecinos de la calle Trópico no se explicaban ayer qué podía haber ocurrido exactamente porque Francisco Javier era "un chaval normal que nunca se metía en líos". Era asiduo de la zona, en la que había vivido, y solía pasar largos ratos de tertulia junto a su novia y los amigos de siempre que tenía en el barrio. Hace poco tiempo se trasladó junto a sus padres, con quienes vivía, a otro piso en las inmediaciones del parque de la Música.

Actualmente, según varios vecinos de la calle, estaba trabajando en la construcción y también había hecho trabajos como pintor de forma esporádica. Tras el suceso, que conmocionó ayer al barrio y provocó un gran revuelo mientras llegaban la ambulancia, el forense y la Policía Científica, varios jóvenes cabizbajos y apesadumbrados que conocían tanto a la víctima como al agresor no hacían más que lamentarse "por la tontería" que había provocado el fatal desenlace.

Según explicaron, los dos tenían "un pique desde hace tiempo" porque no se habían puesto de acuerdo para presentar un parte de accidente de tráfico. El fallecido tenía un coche y el menor una moto. Al parecer, se habían dado un pequeño porrazo hacía tiempo y no terminaban de acordar quién era el culpable para presentar el parte a la compañía aseguradora. No obstante, los jóvenes de otra pandilla que comentaban lo sucedido sí reconocieron que el menor de edad "es muy aficionado a correr con la moto por el barrio y a pasar haciendo caballitos". "Hombre, el chaval es un poco golfillo, ya te puedes imaginar, pero nunca se nos ha pasado la cabeza que podía llegar hasta el punto de matar a Francisco de varias puñaladas por el problema ese que tenían", lamentaba un grupo de jóvenes.

Otro de los testigos que presenció como perecía el joven sin poder hacer nada por ayudarle explicó que únicamente vio cómo se desangraba "sin poder articular palabra". "Iba para mi casa y al doblar la esquina de la calle me lo encontré apoyado ahí en la pared y lleno de sangre". "Hemos llamado a las ambulancias pero no hemos podido hacer nada más, el chaval ni podía hablar cuando se estaba muriendo", apostilló el testigo, que aún estaba conmocionado por lo que había visto. "Esto no se me irá de la cabeza durante todos los días de mi vida", lamentó.

Otro de los testigos del suceso y amigo personal de la víctima tuvo que ser trasladado a un centro sanitario tras sufrir un fuerte ataque de ansiedad. Aunque las primeras pesquisas apuntaban que el suceso ocurrió en la calle Valle-Inclan, la víctima falleció en la calle Trópico. En esta pequeña vía del barrio de Su Eminencia, varias mujeres se afanaban en limpiar el reguero de sangre del fallecido, que según las manchas del suelo, habría recorrido al menos 10 o 15 metros desde donde recibió la puñalada hasta que se desmoronó sin vida.

Lo que la investigación tendrá que aclarar ahora son las causas concretas de esta discusión que se zanjó con el apuñalamiento, de dónde sacaron ambos sus armas y cómo se desarrolló la pelea. Los testigos recuerdan que ambos jóvenes ya habían protagonizado varias discusiones fuertes en la calle que habían podido ver y escuchar los vecinos desde hacía tiempo, un hecho que también confirmaron fuentes de la Policía Nacional. "No lo hemos visto, cuando hemos llegado ya había pasado todo pero sí han dicho que el agresor tenía la camisa partida y que la víctima parece que llevaba un martillo", con el que habrá que dirimir si trató de atacar al menor o de defenderse de él. La Policía Nacional comenzó ayer a interrogar a los testigos presenciales para aclarar todas estas cuestiones.

 

  • 1