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Detenidos los líderes de dos cárteles de la droga en México

Los narcos extorsionaban a empresarios y coordinaban secuestros.

el 08 mar 2011 / 20:44 h.

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Agentes de la Policía Federal custodian a Marcos Carmona Hernández,alias 'El cabrito'.

La Policía ha descabezado dos de los cárteles de droga más impor- tantes de México. La Secretaría de Seguridad Pública del país ha confirmado la detención de dos jóvenes capos del narcotráfico: Benjamín Flores, alias El Padrino, y Marcos Carmona, conocido como El Cabrito. La captura de este último es fruto de una investigación abierta a raíz de la detención del líder y fundador de Los Zetas, Flavio Méndez Santiago, El Amarillo, ocurrida el pasado 17 de enero y que fue calificada por el presidente mexicano, Felipe Calderón, de un "duro golpe contra el narcotráfico".

El Padrino, de 33 años y uno de los fundadores y líderes del Cártel Independiente de Acapulco (CIDA), fue detenido el pasado domingo junto a otros seis integrantes de esta organización criminal. Este narco se encargaba de extorsionar a los empresarios de la zona, coordinar los secuestros y asesinatos a miembros de grupos rivales o sobornar a las fuerzas de seguridad. También controlaba a los grupos de informantes que tenía el cártel -conocidos como halcones- y se encargaba de distribuir la droga. En el mismo operativo fueron arrestados otros seis integrantes del CIDA. Además, la Policía Federal pudo incautar dos armas largas, cuatro armas cortas, 18 equipos de telefonía móvil, diez envoltorios de diferentes tipos de drogas, tres ordenadores portátiles, tres básculas, cuatro libretas y diversa documentación, según fuentes policiales. Benjamín Flores comenzó sus operaciones hace tres años, cuando regresó de Estados Unidos, donde cursó estudios de psicología criminal. En principio, trabajó para Édgar Valdez Villareal, La Barbie, aunque poco después ingresó en las filas del Cártel de Acapulco por mediación de Isidro Juárez Solís, El Kirry. Durante un tiempo trabajó como taxista de confianza del grupo delictivo, encargado de transportar a sus miembros y a los halcones a su servicio.

Tras la detención de La Barbie y El Kirry, la organización quedó en manos del suegro del primero, Carlos Montemayor, El Charro, que también capturaron.Cuando los asuntos se movían por terrenos pantanosos, se abrió una lucha interna para asumir las riendas de esta organización criminal, lo que dio lugar a una escisión de la que surgió el CIDA, liderado por El Padrino; Moisés Montero Álvarez, El Koreano; y Carlos Antonio Barragán Hernández, alias El Melón.Horas después fue detenido el líder de Los Zetas en el estado mexicano de Oaxaca, Marcos Carmona, alias El Cabrito.

Según fuentes policiales, este narcotraficante fue detenido por participar en la extorsión, el secuestro y el asesinato de varias personas, a las que decapitaba, ahorcaba o les daba el tiro de gracia. Tras su captura, El Cabrito, de 29 años, ha confesado su implicación en estos delitos y desveló el pacto de no agresión suscrito entre Los Zetas y los carteles dirigidos por los hermanos Beltrán Leyva; Vicente Carrillo, El Viceroy; y Fernando Sánchez, El Ingeniero.

En 2006, El Cabrito ingresó en la organización criminal como parte del entramado en Tamaulipas, al este del país, encargándose de funciones de seguridad. Tres años después, fue ascendido a jefe de plaza en Oaxaca, bajo la supervisión de Heriberto Lazacano, El Lazca. En el ejercicio de su cargo, contaba con una red de informadores que le notificaban las ganancias por extorsión y la venta de droga en cada ciudad de Oaxaca. Además, contaba con la complicidad de policías municipales, estatales y ministeriales que le advertían de los operativos montados en su contra.

Además, en el marco de este operativo, las fuerzas de seguridad se han incautado de una granada de fragmentación, un fusil de asalto M16, un arma corta, tres cargadores, dos recipientes de plástico con una sustancia que podría ser cocaína, diversa documentación y dos coches, según fuentes del diario El Universal. Los detenidos comparten la debilidad con otros compañeros: las camisetas playeras, puesto que todos vestían una prenda similar a la hora de su detención.

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