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Devociones sin edad

Entre los 13 años de Ignacio de la Haza y los 73 de Enriqueta Estrada se pueden encontrar las mil maneras de sentir cofrade de esta Semana Santa. Ignacio será hoy el primer nazareno en pedir la venia para realizar la estación de penitencia a la Catedral. Enriqueta se estrenará como maniguetera de La Amargura, ocupando el puesto que siempre había llevado su hermano, hasta que murió hace dos meses.

el 16 sep 2009 / 00:54 h.

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Javier Blanco/Carlos Moya

La 'llave' de la Semana Santa. ignacio de la haza. nazareno de la borriquita que pedirá la venia.

Hoy cumplirá su sueño: será el primer nazareno de la Semana Santa. Su nombre: Ignacio de la Haza Yruela.

"A Dios por el Amor. La Primitiva Archicofradía Pontificia, Real? pide la venia al Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla para realizar la estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral". Esas palabras sonarán en el palquillo de autoridades de la Campana cuando las agujas del reloj de este nuevo Domingo de Ramos marquen exactamente las 16.35 horas. A sus 13 años, el encargado de pronunciarlas en esta ocasión, Ignacio de la Haza Yruela, ya se las sabe de memoria, antes incluso de que su madre le comunicara una tarde a la vuelta del colegio San Antonio María Claret, donde estudia primero de ESO, la feliz noticia: "Este año serás el primer nazareno de la Semana Santa". De un total de 61.523, que se dice pronto. "Me puse como loco de contento", confiesa emocionado, "estoy deseando que llegue ese momento: era mi sueño".

Ignacio se aprendió el discurso de la venia por curiosidad, cuando el hijo de Quico Bonilla, el responsable de que salga de nazareno en La Borriquita desde que tiene uso de razón, tuviera el privilegio de leerla hace cinco años. "Quico es como si fuera mi padrino. Él me llevaba en brazos junto a la cruz de guía cuando apenas sabía andar", cuenta orgulloso Ignacio. Su familia materna, los Yruela, siempre ha estado muy vinculada a la hermandad de La Redención, de la que Ignacio es también hermano y sale de nazareno. De hecho, su tía es Angelita Yruela la saetera, y de manera excepcional cantará esta noche al Cristo del Amor en honor de su sobrino.

Tanto de sus amigos de la hermandad como de los del colegio, además de sus profesores, sólo ha recibido muestras de cariño y felicitaciones. Sus hermanos pequeños, Antonio y Álvaro, están contentos con Ignacio. El último, de 11 años, también sale en La Borriquita y quisiera protagonizar el cometido de su hermano mayor cuando le llegue el momento. Ignacio sabe que tiene una gran responsabilidad; por eso descansó ayer de tanto ajetreo cuaresmal -aunque él dice vivir sus hermandades todo el año -para que hoy no le traicionen los nervios y pueda recitar su demanda en representación la Sevilla cofradiera. El año que viene formará parte de los tramos de la Virgen del Socorro, tal y como establecen las Reglas para los hermanos de 14 años.

La otra escucha de la trabajadera. manuel morilla, alias 'morris'. patero de jesús despojado.

Un tratamiento con penicilina, a la que es alérgico, para curarse de una pulmonía hizo que con ocho años padeciese una severa sordera. Ha recuperado un 3% de la audición, un mínimo de escucha que no le priva de salir de costalero bajo el misterio de Jesús Despojado desde 1987, toda una proeza admirada por sus compañeros de cuadrilla. Se llama Manuel Morilla, aunque bajo la parihuela es más conocido como Morris. Va de fijador del costero izquierdo en la segunda trabajadera del primer paso de la cofradía de la plaza de Molviedro, donde hoy cumplirá su vigésimo segunda salida.

Su caso es muy curioso, a diferencia del hermano de La Paz, Antonio Manuel Ares, que es invidente y también es costalero. Parece que Morris lo tiene más complicado, porque al andar el oído es quien manda para escuchar las indicaciones del capataz y el son de las marchas, precisamente donde radica su mayor obstáculo, pero él no ve tanta dificultad, pues está acostumbrado: "Hombre, sí es verdad que es más difícil seguir el ritmo de los compañeros si no oyes nada, pero la vista no lo es todo debajo del paso, sino la escucha, es cuestión de dejarse llevar por el movimiento". Dice que si no hay muchos cambios, "siempre tras el ¡a ésta es! todo suele ser igual".

Por sorprendente que parezca, con ese 3% de audición que ha recuperado tras complejas operaciones se basta para oír algo, pero sin saber lo que le dicen, a no ser que sea de cerca. Lo que oye y siente mejor es el aldabonazo del martillo, las indicaciones del contraguía -si se le acerca por los respiraderos-, y algunos compases de la música marcados por el bombo.

Pero, ¿qué pasa si la marcha tiene muchos cambios? Sin duda, las nuevas composiciones, sobre todo de agrupaciones -la agrupación musical Virgen de los Reyes va tras el misterio de Jesús Despojado-, armonizadas y con melodías bastante aflamencadas, son sus peores enemigos, porque el andar para cada una es diferente: "Caridad del Guadalquivir o Caminando va por tientos son las más complicadas, porque tienen muchas variaciones y melodías", explica Morris. Sin embargo, ya tiene solución: en los ensayos -sólo ha faltado a dos en su vida- se va detrás del paso, con el compañero que lleva el reproductor de cd, "y escucho a la vez que me fijo en el andar de mis compañeros". Así, para esta tarde-noche ya tiene estudiado el rachear que hace falta en cada momento.

Adiós en la delantera del paso. miguel y miguel ángel. pertigueros de la estrella.

Creen que deben dejar sitio a los nuevos acólitos, por eso hoy se despiden como pertigueros ante los pasos. Han sido muchos años de nervios, ilusión, risas y lágrimas, pero sobre todo de buenos momentos. También de traslados a Santa Ana, reuniones interminables y convivencias. Una cuadrilla de acólitos une y mucho. Si no que se lo pregunten a Miguel González y Miguel Ángel Astorga. Estos dos jóvenes de La Estrella difícilmente podrán olvidar este Domingo de Ramos. Se despiden del cuerpo de acólitos en el que nació su amistad, por la puerta grande: tendrán el privilegio de ser los pertigueros de la cofradía. Miguel dirigirá a los ceriferarios del paso del Señor de las Penas, mientras que Miguel Ángel hará lo propio en el paso de la Virgen de su devoción, la Estrella, un sueño que verá cumplido por primera y última vez.

Astorga, como lo suelen llamar, es hermano de La Estrella desde los tres años por decisión de su madre, a la que siempre le había gustado mucho la Virgen. Debutó como acólito en la calle durante la salida extraordinaria del Señor de las Penas a principios de 2006: "No te puedes hacer una idea de lo que disfruté aquel día", echa la vista atrás, pero lo cierto es que donde más se emociona es con la Dolorosa: "No sé explicar lo que siento por Ella, como si fuera mi madre". De hecho, cada vez que se acerca a la capilla a verla le cuesta reprimir alguna que otra lágrima.

A sus 21 años, este estudiante de Administración y Dirección de Empresas ha decidido cortarse la coleta este año porque se va el curso que viene Lyon gracias a una beca Erasmus. "Cuando saque el billete de avión, compraré otro para estar aquí el próximo Domingo de Ramos junto a mi Estrella", dice.

Diferente es el caso de Miguel. A sus 28 años, este vecino de La Estrella -vive en un edificio contiguo a la capilla- cumplirá con éste su octavo Domingo de Ramos como acólito. Excepto en la salida extraordinaria del Señor, siempre ha acompañado a la Virgen en su anual visita a la Catedral, los últimos tres años como pertiguero. "Creo que debo retirarme ya para dar paso a las nuevas generaciones", confiesa, "aunque sé que será muy duro, sobre todo cuando vaya a buscar a la Virgen de vuelta por el puente, una vez nos cambiemos de ropa los acólitos del Señor". Será la primera vez que su mejor amigo, Alberto Navarro, no salga de pertiguero del Señor, por eso él tomará el relevo para despedirse en el misterio.

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