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Devoradoras de historia

El entorno arqueológico de la Necrópolis de Carmona no sólo esconde entre sus piedras milenarias secretos de tiempos remotos con un incalculable valor histórico. Tras un estudio realizado recientemente se ha conseguido aislar varias cepas de las bacterias causantes del deterioro del monumento.

el 15 sep 2009 / 18:16 h.

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El entorno arqueológico de la Necrópolis de Carmona no sólo esconde entre sus piedras milenarias secretos de tiempos remotos con un incalculable valor histórico. Tras un estudio realizado recientemente se ha conseguido aislar varias cepas de las bacterias causantes del deterioro del monumento.

Un equipo de investigadores del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla, ha sido el encargado de realizar este análisis arqueológico y bacteriano, que supone un gran avance en materia científica. En concreto, las tumbas donde se ha encontrado este tipo de bacterias han sido las de Servilia y Postumio.

Geólogos, geoquímicos y microbiólogos han formado el grupo de trabajo descubridor de las nuevas cepas. Hasta este descubrimiento no se había conseguido aislar ningún grupo bacteriano causante del biodeterioro de monumentos y pinturas murales, ya que sólo el 1% de los microorganismos pueden ser cultivados en un laboratorio.

La científica titular del grupo de trabajo, Leonila Laiz, destacó la importancia que tiene el hallazgo para la conservación del patrimonio histórico. Además, según indicó la experta, "este tipo de bacterias tiene mucho interés a nivel industrial, por lo que en breve comenzarán los estudios sobre sus posibles aplicaciones en el sector". En materia arqueológica, las investigaciones sobre las bacterias encontradas arrojarán nuevos conocimientos sobre la metodología a emplear para la limpieza de objetos de interés cultural y monumentos.

Investigación . El grupo dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), tiene una dilatada experiencia en este tipo de trabajos. Sus pesquisas se han desarrollado en varias cuevas españolas, como las de Altamira (Santander) y Doña Trinidad (Málaga). También han realizado estudios sobre las pinturas rupestres de Lascaux (Francia) y sobre varias cuevas de Aragón.

Pero el resultado más satisfactorio ha sido el de la necrópolis carmonense y la iglesia de Vilar de Frades (Portugal), siendo éstos los únicos lugares donde se ha conseguido aislar la bacteria que tanto deterioro ocasiona a la piedra, que toma un extraño color rosado, y a las pinturas murales, que termina por perder los tintes naturales de su composición.

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