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Diálogo final para saldar la deuda

Esta es una semana decisiva para que el Gobierno y la Junta comiencen a zanjar, 28 años después (desde 1981), el litigio más antiguo de la autonomía andaluza: el de la deuda histórica. El gabinete de Chaves ha solicitado al Ministerio convocar la comisión mixta el 16 ó 17 de marzo para cerrar la cifra.

el 15 sep 2009 / 23:40 h.

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Esta es una semana decisiva para que el Gobierno y la Junta comiencen a zanjar, 28 años después (desde 1981), el litigio más antiguo de la autonomía andaluza: el de la deuda histórica. El gabinete de Chaves ha solicitado al Ministerio convocar la comisión mixta el 16 ó 17 de marzo para cerrar la cifra.

El plazo expira el viernes 20 de marzo. El Gobierno andaluz no quiere apurar hasta el último día -además el 19 es festivo- y ha solicitado, en conversaciones con el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero -confirmadas por ambas partes-, convocar la Comisión Mixta de Transferencias en el inicio de la próxima semana, lunes o martes. El Ministerio de Administraciones Públicas, a quien corresponde cerrar la agenda, advierte de que lo normal es fijar la fecha de la reunión "con un máximo de 48 horas de antelación". No obstante fuentes de este departamento, en el mismo sentido que se pronunció el Ministerio de Economía, aclaran que la disposición del Gobierno de la nación para poner fin a este conflicto es "total".

También desde la Junta y el PSOE andaluz se muestran convencidos de que, en esta ocasión, se cerrará una cifra. En declaraciones a Europa Press, el presidente de la Junta, Manuel Chaves confirmó que "la deuda se cerrará en torno a los 1.200 millones". En la reunión que Chaves y el vicepresidente segundo, José Antonio Griñán, tuvieron con Zapatero en La Moncloa para abordar la negociación de la financiación autonómica -el 23 de diciembre, justo antes de que el Gobierno presentara su última propuesta- se pactó cerrar una cifra no inferior a los 1.148 millones de euros exigidos por Andalucía, según dijeron desde la Junta. Ahora toca llevar el pacto al papel.

La intención inicial del PSOE andaluz era contar con Zapatero en un gran acto, cercano al 28 de febrero, en el que el presidente aprovechara para anunciar un acuerdo sobre la deuda. Las elecciones vascas y gallegas, celebradas el 1 de marzo, desbarataron estos planes, según admiten fuentes de la dirección del PSOE.

El nuevo Estatuto fijaba el pasado 20 de septiembre como plazo tope para poner cifra a esta deuda contraída por el Estado con Andalucía desde el anterior texto estatutario. Esa fecha pasó y supuso el primer revés al Estatuto andaluz y el primer encontronazo serio entre la Junta y el Gobierno amigo. El plazo llegó con la guerra autonómica abierta de par en par y con Cataluña indignada y presionando por la financiación autonómica, después de que se hubiera pasado también la fecha que fijaba su Estatut para estrenar un nuevo modelo de reparto del dinero del Estado entre las comunidades. Todo enmarcado en una crisis sin precedentes que ha dejado en números rojos al Estado.

En ese contexto el acuerdo fracasó. Gobierno y Junta firmaron un documento que daba una prórroga de seis meses que se agota el 20 de marzo. El asunto se convirtió en un lastre político para el gabinete de Chaves y el PSOE andaluz. La oposición de PP e IU, ambos partidos apoyaron el Estatuto, puso el acento en el "servilismo" de los socialistas andaluces con Zapatero y en la "falta de peso" de Chaves en Madrid. El líder del PP-A, Javier Arenas, llegó a pedirle al presidente andaluz su dimisión. Los socialistas andaluces aprovecharon desde el primer minuto para hacer ver a Zapatero y la Ejecutiva federal del partido el problema que se le abría en Andalucía y meter así presión.

Pese a que hay un acuerdo ya prácticamente cerrado nadie se atreve a darlo todo por hecho. El Ejecutivo de Chaves no se puede permitir otro traspiés. Y eso que tanto desde la Junta como desde el partido admiten que el último acuerdo cerrado con Cataluña, que elevó en 800 millones de euros la inversión fijada en el Presupuestos para dar cumplimiento a su Estatut, allana el camino.

Con todo, la prudencia domina en la recta final. Tanto que a Griñán no le ha gustado nada que el orden del día del pleno del Parlamento incluya dos comparecencias suyas. Una, a petición del PP, sobre la reforma de la financiación. Otra, a propuesta de IU, sobre la deuda histórica. Será a pocos días de la comisión mixta.

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