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Diálogo, golpes de efecto y pocos recursos contra el paro

El PP ha conseguido recuperar el consenso, pero sólo ha concretado una medida: suprimir las tasas de apertura.

el 08 oct 2011 / 21:10 h.

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De izda. a dcha., Juan Antonio Gilabert, Gregorio Serrano, Juan Ignacio Zoido, Antonio Galadí y Alfonso Vidán.

- Mesa por el empleo. Las comisiones de trabajo de la Mesa por el empleo arrancaron silenciosamente el lunes. En la reunión, con un debate sobre el futuro del sector industrial como telón de fondo, sindicatos y empresarios acercaron posturas e intercambiaron propuestas. El Consistorio delegó en una profesora de la Universidad, quien, además, no acudió a la primera cita. La segunda sesión, sobre turismo y movilidad, fue el miércoles. De nuevo, empresarios y sindicatos -la oposición está ausente por un acuerdo entre las partes- plantearon iniciativas, mientras el Consistorio, representado por el Consorcio de Turismo guardó silencio. La postura municipal podía responder, en principio, a una actitud prudente -escuchar para luego actuar-, de no ser porque ese mismo día, ante los medios, el alcalde concretó más de sus planteamientos en materia de empleo de lo que hizo ante los agentes sociales, señaló sus prioridades e incluso se atrevió a dar cifras de creación de empleo en un tono casi electoral: 25.900 puestos en cuatro años. La imagen de prudencia se desvaneció y dejó paso a la de un gobierno con facilidad para los grandes anuncios y dificultades para concretarlos.

- Ausencia. Este contraste refleja los avances y, al mismo tiempo, los problemas de la estrategia del gobierno en la que debe ser su prioridad -igual que lo debió ser, sin mucho éxito, del anterior-: la creación de empleo. Por un lado, el PP ha recuperado el ambiente de diálogo, que se había perdido con patronal y sindicatos y ha configurado un espacio potencialmente muy útil como es la Mesa por el Empleo, pero, por otro, adopta en este órgano una actitud casi de ausencia. Ni plantea propuestas, ni se posiciona. "Es difícil avanzar así cuando debatirmos de decisiones que tendrá tomará el gobierno", resumía un representante sindical.

- Poco margen. El fondo del problema es que el Ayuntamiento tiene un escaso margen para actuar en materia de empleo. Ni el gobierno local anterior era responsable del crecimiento del paro, ni éste lo es de los últimos y demoledores índices difundidos por el Ministerio de Trabajo. La administración local no tiene políticas activas de empleo, por mucho que se hayan demandado, y lo que es más importante, carece de recursos económicos para encarar inversiones públicas o poner en marcha nuevos servicios. En este escenario económico, el gobierno local del PP tiene más posibilidades de acabar destruyendo activamente empleo -suprimiendo plazas vacantes como ha hecho en Urbanismo o recortando programas subvencionados- que de crear puestos de trabajo. De ahí quizá la frivolidad del anuncio realizado por el alcalde esta semana: 24.900 empleos con una inversión de 800 millones de euros.

- Sector privado. ¿Cuánto de esta inversión procede realmente del Ayuntamiento? Es imposible de cuantificar, pero de momento prácticamente nada. No hay propuestas concretas encima de la mesa. No hay más medidas que el paquete de actuaciones que el PP presentó por urgencia, y casi menospreciándolo ellos mismos, en el último Pleno. Iniciativas que en realidad vienen a reforzar líneas de actuación ya iniciadas y a asumir algunos nuevos compromisos sin presupuesto alguno. Lo único que hay, en estos momentos, son propuestas empresariales que el Consistorio quiere acelerar, a veces a un precio excesivo, dando por ciertas sus cifras de creación de empleo. ¿De verdad Ikea va a crear 4.000 puestos? ¿O son 4.000 contratos? El PP corre el peligro al dar cifras de incurrir en el mismo error de los planes 8.000 y 5.000, que se convirtieron en una carrera a ver quién inflaba más los datos de contrataciones cuando sólo una parte del empleo creado era real. Con la diferencia de que entonces había un cierto control de la administración pública. Ahora no.

- Ordenanzas. La única medida concreta y cuantificable impulsada por el gobierno ha sido la supresión de la tasa por la licencia de apertura de negocios de menos de 500 metros cuadrados. Emprendedores y empresarios dejerán de pagar así entre 400 y 1.800 euros por este concepto, lo que tendrá una repercusión de un máximo de 1,8 millones de euros para las arcas municipales. Ésta es la gran apuesta, además de un compromiso electoral, de unas ordenanzas que esconden más de lo que enseñan. Se anunia una rebaja fiscal, pero los impuestos no bajan. El sello del coche se reduce en apenas dos euros por vehículos, lo justo para bajar posiciones en el informe anual del Ayuntamiento de Madrid sobre presión fiscal y generar una imagen de recorte. A cambio, sube la tasa de basura a todos los hogares cinco euros para compensar.

fjalonso@correoandalucia.es

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