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Diario de Campaña con CA

el 15 sep 2009 / 00:53 h.

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02/03/08

Me pierdo las mejores. Por una vez, el gran ausente del mitin de Coalición Andalucista no fue Pacheco, sino la que escribe. Hoy me he escaqueado de la caravana, pero no para pasear por Sevilla en un domingo soleado. Ya me gustaría. He dedicado todo el día a Julián Álvarez. El martes podréis comprobarlo. El autobús más popular de la campaña ha llevado a mis compañeros a Utrera, donde los andalucistas se han dado golpes de pecho y un gran homenaje. Como si de una convivencia se tratara, cada militante ha aportado sus platos estrella. Arroz, tortilla de patatas, jamón. Despiporre al ritmo de Los Centellas. Encima, el acto ha batido récords: han participado unas 3.000 personas. Por una vez hubiera podido desempolvar el adjetivo multitudinario y usarlo en mi crónica. Desde luego, me pierdo las mejores.

03/03/08

El tercer charco a la derecha. En el universo andalucista, lo sencillo se hace difícil y lo difícil, imposible. Recuerdo haber visto en un documental el típico aeródromo desierto, donde los narcos se pasan droga sin que nadie les vigile. Nunca pensé que daría una rueda de prensa en uno de ellos. Con la caravana de CA nunca digas nunca. Esta mañana, el sustituto de Valentín nos ha llevado por un camino de cabras, donde casi volcamos y perdemos la vida. Nerviosos porque volvíamos a llegar tarde a nuestra cita con Julián en un velódromo abandonado, el mayor personaje que jamás he conocido, Santi, de prensa del partido, claro, echó mano del teléfono para que algún buen samaritano nos guiara. "Sigue por ese camino y coge el tercer charco a la derecha". Genial.

Soy Leyenda. Por la tarde, en Huelva, Valentín reapareció. Su leyenda crece cada día. Los periodistas creíamos que era un infiltrado de Chaves por sus continuos boicots a nuestra expedición: a los compañeros de la radio les apaga las luces del bus en el momento de entrar en directo, justo cuando más frío hace pone el aire acondicionado a tope, y todos los días nos lleva al borde de la muerte. Cómo toma las curvas, cómo frena, cómo se pasa por el forro los límites de velocidad...A cuatro días de que acabe la campaña, por fin se ha quitado la careta: "El PP a mí me ha dado de comer durante tres años". ¡Ha trabajado para Arenas y ahora es su infiltrado! Cómo será Valentín para que el PP, que tiene varios conductores, no haya contado con él para provocar el cambio en Andalucía. Cambio no sé, pero juego sí da.

El candidato del cambio. Ni Arenas ni Valderas. El candidato del cambio es Julián Álvarez. Del cambio de planes, de la improvisación más impresentable. Y no lo digo por él. Él supongo que intentará hacer una campaña seria, pero no le dejan. Por mucho que se vista de traje y se sepa manejar en los debates de Canal Sur, ya se encargan otros -los de su equipo, aunque nadie asume responsabilidades- para dejarle a la altura del betún. Hoy los periodistas casi nos amotinamos y les damos plantón. Tiempo al tiempo. Como decía Pacheco, aquí hay "manos negras".

04/03/08

Show must go on. El lunes, los periodistas casi sufrimos un infarto de miocardio después de pelearnos acaloradamente con los (supuestos) organizadores de la caravana. Un esfuerzo en vano, visto el resultado. La bofetada andalucista golpea una, dos y hasta cien veces. La bronca por la pésima planificación de la campaña no sirvió de nada. Esta mañana volvimos a pagar las consecuencias de una improvisación más propia de aficionados de que un partido político serio y la prensa dijo ¡Basta ya!. El grito de guerra se tradujo en un plantón a Julián Álvarez en Cabra, previo aviso al líder, que se lo tomó con deportividad. A este candidato no hay nada que le amargue el día. Peor sabor de boca nos dejó a nosotros. Es la herencia que nos llevamos del andalucismo: el síndrome bipolar. Espero que la terapia postcampaña me la financie El Correo. Hasta entonces, el espectáculo debe continuar.

05/03/08

Crash. Después del plantón de ayer a Julián, después de arreglar la noche con una cena en el Pimpi de Málaga, la mañana de hoy empezó accidentada, en el sentido estricto de la palabra. El primer acto del día era en la Universidad, a sólo diez minutos de nuestro hotel. Previsores, decidimos salir casi una hora antes. Con el autobús del Yo voy ya se sabe, ir, lo que se dice ir cuesta lo suyo. Esta vez conducía el delfín de Valentín. Quince minutos dando vueltas por el campus empezó a ponernos nerviosos, hasta que... ¡crash! Nos llevamos por delante un BMW. Los periodistas salimos por patas y a patas nos dirigimos a la rueda de prensa. Más tarde, al subir de nuevo al bus respiramos aliviados al comprobar que sólo Julián se había llevado la peor parte. El Julián de las pegatinas, ojo.

La recta final. Abandonamos Málaga y ponemos rumbo a Ronda, ciudad torera y de bandoleros. Toreros nosotros, echándole valor a las curvas después del (leve) siniestro. La ciudad preferida de Valentín, por cierto, no por su patrimonio ni sus vistas al Tajo, no; sino porque "llegas directamente en coche y no tiene pérdida". Aterrizamos y el frío nos corta el cuerpo. ¡Dios! cómo se nota que aquí no ha llegado el cambio climático. Después de una comida de escándalo y una siesta tecleando, nos preparamos para el mitin nocturno. Auguro que el alcalde y candidato al Parlamento por Málaga, el andalucista Antonio Marín Lara, tirará la casa por la ventana, pero me equivoco. La cosa está cortita ya, a sólo dos días de que acabe la campaña. A ver si resisten las banderas y las huellas hasta el viernes. El aguante de los periodistas está asegurado.

06/03/08

A 'mi' candidato. Por fin en Sevilla. Por fin, sobre todo, por Julián, que iba a terminar la campaña sin pisar casi la provincia por la que se presenta a las elecciones. Qué lastima me da a veces. Hoy una compañera de Canal Sur nos ha entrevistado a los periodistas que vamos en la caravana para que califiquemos al candidato con un adjetivo. Yo le he definido como una persona muy agradable al trato pero que es aún un político ingenuo. En el tú a tú se muestra educado, correcto, simpático y a veces irónico. En estos quince días siempre se ha interesado por cómo llevamos la campaña, si estamos cansados o necesitamos algo. Incluso se ha disculpado por la pésima organización de la agenda. Sin embargo, todavía tiene mucho que limar. Un humilde consejo: que contrate a un sicario para que se deshaga de la tropa de charanga y pandereta que le precede en los mítines. Otro: que cuente hasta cinco antes de lanzar mensajes del tipo "lucharé por los intereses de Extremadura y Castilla La Mancha" o "soy candidato por las ocho provincias", cuando no ha puesto el pie en Jaén. Aparte de eso, le deseo suerte, más que nada porque he sido testigo de los toros que ha tenido que lidiar, algunos en ruedos difíciles, sin perder la sonrisa ni su mulet(illa) más repetida: "en definitiva". El domingo, que está a la vuelta de la esquina, deberá encomendarse a más de un santo.

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