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Diario de campaña con el PP

el 15 sep 2009 / 01:14 h.

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04/03/08

El caso Mónica

Si miran un poco más abajo, verán que en la caravana andalucista viaja -con ciertos contratiempos, por cierto-, Mónica Ureta. Hace algo más de un mes, cuando planificábamos la campaña, Mónica aceptó de buen grado pasarse 15 días al ritmo del Yo voy, aunque se veía con ganas de hacer un poco de todo. Un poco de CA, un poco de PP, un poco de redacción, un poco de descansar... Se montó en el autobús de las huellas y al segundo día tenía al andalucismo en el bolsillo (y eso que me cuentan que más de una vez hace preguntas incómodas a sus responsables de campaña).

Tuvo que viajar un día con el PP y estuvo encantada, aunque lo vio claro: con un día tenía bastante, que aquí no hay ni monologuista, ni pelis, ni bingo. Un poco de más organización sí, pero ella ya se ha curtido en el caos y le va la marcha. Dos días después le hice una propuesta: "Mónica, como el domingo llevamos pocas páginas he pensado que descanses el sábado". "Es que mi caravana se va a Almería el viernes y no vuelve hasta el sábado", me contestó. "Pues no te vayas el viernes y ya veremos cómo lo cubrimos". "Pero... es que no quiero desgajarme de mi caravana".

Ahí está. Cuando esas cosas pasan antes del ecuador de la campaña quiere decir que esto funciona. ¿Y para qué tuvo que ir a Almería si la cobertura de esa jornada no era amplia? Cuando vas en la caravana de un partido pequeño, en el que ves al candidato y a todo su equipo a cada rato, terminas haciendo un master en ese partido. Y después del 9-M, cuando el PA celebre un congreso para refundarse, resucitarse o fagocitarse (lo que ellos quieran) a lo mejor surge a las dos de la madrugada una tercera vía del andalucismo promovida por uno de Almería al que nadie conoce. Pero Mónica sí.

05/03/08

El dardo en la palabra

Jaén-Córdoba. Parada y fonda en el Hotel Triunfo, el mismo en el que la caravana del PSOE se detuvo en su primera noche electoral fuera de Sevilla. En el único bar que frente al hotel, recuerdan a Antonio Montilla, que debió de hacer de las suyas. Igual propuso a la camarera a postularse como sucesora de Chaves porque el presidente de la Junta durmió allí el mismo día que comentó que le gustaría que una mujer le sucediese. Según parece, no hablaron de otra cosa en toda la noche. Nosotros, no.

Descartada la fiesta de pijama que alguien propuso, optamos por los dardos. Unos, tirando a dar y otras, como yo, mirando. Puedo sostener y sostengo que tengo compañeros con mejor puntería que Arenas. El candidato no estuvo con nosotros, pero minutos antes había disparado a todo lo que se mueve en un mitin en el mismo edificio. Con tanta bala, una termina por soltar el boli, por darse por vencida y pensar en otras cosas. Todas relacionadas con esto, claro, que no tengo neuronas para nada distinto. Por ejemplo, que José Enrique Fernández de Moya, candidato por Jaén, me parece muy buen diputado pero tira poco en los mítines, y que Gabino Puche debió de dar juego en el Parlamento andaluz. Se empeñan los dos en decirle a la gente que eso de "que viene la derecha" es un cuento chino. No porque no vaya a gobernar el PP el 9-M (que de eso no se habla) sino porque el PP no es la derecha.

Córdoba. Otra vez en Córdoba, la ciudad en la que más arroz he comido en campaña (en 2004, IU organizaba peroles un día sí y otro también cada vez que parábamos aquí). Hoy no toca arroz. Ni me cuelo en el coche de una chica cargada de banderas de Andalucía y del Partido Comunista que me lleva al ritmo de Fernando Alonso. Ni tengo oportunidad de parar a visitar a las cajeras de Gran Capitán, una avenida cordobesa que sabe mucho de periodistas, del día y de la noche. Lo de hoy son las banderas rojigualdas que venden en la puerta del colegio donde Arenas cierra su campaña en Córdoba. Y un nombre: José Antonio Nieto. El portavoz municipal del PP y presidente del partido en la provincia habla con claridad y soltura. Es muy joven. Interviene después de Arenas y a su jefe no se le quita la sonrisa de la cara. Le escucha con mucha atención hilvanar una palabra tras otra con coherencia. De Nieto se hablará mucho en el PP, o al menos eso es lo que dicen todos en Córdoba.

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