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Diario de Campaña con el PP

el 15 sep 2009 / 00:30 h.

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24/02/08

"¿La caravana del PP? Entoces son buena gente..."

El Ejido. La meteorología se empeña en quitarle la razón a Arenas: ¿Que esta provincia necesita agua? Las calles están totalmente encharcadas cuando llega la caravana. En el hotel, mariachis amenizando el cumpleaños de una señora, que vive su vida normal ajena a las elecciones. Pues claro, ella y la mayoría de la gente normal. El responsable de Comunicación del PP se lo piensa -¡a ver si van a ser de Enciso!- y termina por saludarla a ella y a todos sus invitados. "¿La caravana del PP? Entonces son buena gente", responde el marido. Respiramos todos.

Seguimos en El Ejido. Cuando el PP carga contra Canal Sur en los mítines, los profesionales que siguen su campaña no se dan por aludidos. La crítica a los contenidos de la tele tiene un trasfondo político, que no tiene que ver con ellos. Forma parte del juego. Los equipos de televisión trabajan a destajo en campaña y en el partido lo saben. Ayer cenaron frutos secos: cuando volvieron a El Ejido de lanzar las imágenes en Almería (tras levantarse en Linares, almorzar en Málaga y pasar la tarde en Motril) nadie les hacía un bocadillo.

Camino de Málaga otra vez. Si los renglones están torcidos, es por las curvas. Hemos dejado por fin el paisaje de plásticos y atravesamos Calahonda. Mientras, repaso la prensa por internet. Mi conductor no se estira: no me cuenta nada de sus anteriores clientes. Eso sí, no pierde detalle de nuestras conversaciones y desde hace dos días es la primera persona que ve el titular de mi página, antes de que se publique. Tampoco comenta qué le parece.

25/02/08

¿Se puede alguien engalanar por bulerías?

Camino de Olvera: Los esfuerzos no lucen demasiado con la coincidencia electoral. Miras los periódicos y, claro, el debate lo marca Madrid. La previa del cara a cara entre los grandes. Los candidatos autonómicos tienen hoy una agenda ligerita por el mismo motivo. ¿Es imposible intentar hablar sólo de Andalucía con unas generales tan reñidas?

Temperatura perfecta y día de sol. ¿Una gaviota llegando al pueblo del líder? No. Es una cigüeña. Pensé que habían llegado ya las que anuncia Materia Prima en la Rumba del Cambio. Por cierto, que si lo que querían es una canción pegadiza lo han logrado: me despierto todos los días canturreando "Andalucía bella gitana que se engala por bulerías". Ahora que lo escribo, no tiene ningún sentido. ¿"Y Javier Arenas enhorabuena por tu alegría"? Nadie dijo que las canciones electorales tuvieran que ser coherentes.

Olvera: Café, tostada y manteca colorá con el candidato en un hotel a la entrada del pueblo. Y luego, a otro hotel: al Sierra y Cal (y otra de Arenas, bromea un compañero). Arenas de mitin con sus vecinos. Una señora insinúa en la puerta que de pequeña fue novia del líder. Alimenta mi curiosidad. Rasco y se desvanece la historia. Para mí que había dado rienda suelta a su creatividad.

Y vuelta a Sevilla: Va a ser la primera vez que se separe la caravana desde que hicimos como que pegábamos los carteles el pasado jueves. Intercambio de teléfonos después de cuatro días en los que nos lo hemos contado casi todo. Casi, que queda mucha campaña.

27/02/08

En tierra firme

Parada técnica en Sevilla. Hoy veo los toros desde la barrera mientras las dos cuadrillas pasean por Cádiz. Mónica se encarga de seguir a Arenas y abandona a Álvarez después de su estreno televisivo. Disculpas al PA por privarle de su cobertura.

Aprovecho para oxigenarme (en el periódico) después del primer debate en Canal Sur. Lo mejor de los debates electorales es el encuentro: las cuatro caravanas confluyen en las instalaciones de la tele. Ves a viejos amigos, compañeros de otras giras electorales que viven fuera de Sevilla y otros con los que estás sentada a diario en el periódico (unas diez horas de media por jornada) y que llevan toda la campaña dando vueltas por Andalucía.

Intercambio de impresiones: dónde has estado, cómo va tu candidato, el mío me tiene manía, yo estoy a punto de comprarme un piso en el centro de Oslo (por aquello de Estocolmo). A ver si quedamos.

Lo peor son las prisas. El debate -que me perdonen los cuatro líderes- es lo de menos porque no hay ni tensión ni novedades. (Cuentan lo mismo, pero con corbata y maquillados y explicado para quienes están en sus casas y nos les ven a diario, como me pasa a mí). Lo peor es correr hasta el periódico, empezar a escribir, cambiar la maqueta, cuadrar el titular, no me gusta éste. La hora, no llegamos... La una de la mañana y yo aquí dando teclazos. Suena el teléfono: ¿un amigo? No. El asesor de un candidato que me pregunta cómo he visto a su líder.

Nota a pie de página: Hoy me he enterado de que los amigos me llamaron, pero comunicaba todo el rato. Casi todos habían visto el debate en Canal Sur y querían que les explicase por qué sigo dedicándome a esto.

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