sábado, 15 diciembre 2018
16:37
, última actualización
Local

Díaz reconstruye sin integración la nueva mayoría del PSOE de Sevilla

La candidata oficialista consigue el 67% de los apoyos y vence al alcalde de Alcalá de Guadaíra, Antonio Gutiérrez Limones.

el 14 jul 2012 / 13:14 h.

TAGS:

El PSOE de Sevilla encomendó ayer a Susana Díaz la difícil tarea de cambiar el rumbo de la agrupación socialista más fuerte de España, después de que el anterior proyecto naufragara definitivamente el 12 de febrero con la dimisión de José Antonio Viera.

La hasta hace una semana número 2 de los socialistas andaluces cimentó ayer esa "nueva mayoría" que el sector oficialista venía exhibiendo a través de los avales y actos celebrados durante la semana. En un congreso de guante blanco, donde se enterraron las cuitas internas de antaño, Díaz obtuvo un 67% de apoyos (263 votos) frente a los críticos, liderados por el alcalde de Alcalá de Guadaíra, Antonio Gutiérrez Limones, que se quedó con una cuota del 33% (130 votos).

Pese a los vaivenes sufridos en estos seis meses -cinco con una comisión gestora al frente-, las posiciones se han mantenido prácticamente invariables. El sector oficialista mantuvo los dos tercios de los apoyos surgidos en la anterior Ejecutiva y que desencadenaron en la dimisión de Viera; y casi la misma diferencia obtenida para decidir la representación de la delegación sevillana al congreso regional, con el presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, a la cabeza. El cambio esta vez fue el entente de unidad que se palpó, escenificado en el momento en que Gutiérrez Limones, una vez reconocida su derrota, acudió a felicitar a Díaz, alzar su brazo como ganadora y "ponerse a su disposición" para buscar esa integración en la Ejecutiva que han repetido ambos en sus discursos.

"Ha sido un congreso en paz", exclamó Susana Díaz, ya sabedora de su triunfo, cuando se encaramó al atril del salón del hotel Alcora de San Juan de Aznalfarache, donde se celebró el congreso provincial. Sus primeras palabras, más allá de agradecer los apoyos, no fueron sobre convulsiones ni problemas internos, sino para alentar al conjunto de los socialistas sevillanos a trabajar por una ciudadanía "que ha sido insultada y sufre cada semana un Viernes de Dolores", en alusión a los recortes del Gobierno de Mariano Rajoy. "Nos están esperando y no vamos a defraudarles", reivindicó Díaz, que señaló que desde el mismo lunes, la sede de Luis Montoto -que acoge a la agrupación provincial- no sólo se abrirá "a todos los socialistas, sino también a todos los sevillanos".

Sin embargo, no se vio reflejado en una Ejecutiva Provincial en la que no hubo integración de los críticos, salvo la excepción de la alcaldesa de Villanueva de San Juan, Francisca Díaz, que no había sido propuesta por el sector crítico sino elegida por Díaz. El comité director sí tiene a ocho representantes de Limones, si bien es justo el tercio de miembros (24) que obtuvieron ayer en las urnas.

Esa fue la única fricción, porque antes se respiró cierto sosiego: hubo acuerdo en la constitución de las mesas, donde el presidente fue, como en el congresillo de enero -donde se escenificaron los primeros roces-, el portavoz municipal, Juan Espadas; y en el debate de las cabinas, alentado por los críticos para garantizar el voto secreto, que confiaban en que sirviera para aumentar su porcentaje de apoyos. No fue así: el resultado se movió en una horquilla de diez delegados sobre el resultado de hace unas semanas e inclinó la balanza hacia los oficialistas.

Así, lo dicho por las dos candidaturas ayer no decidió pero sí marcó los diferentes acentos del partido. El resultado eclipsó unos discursos previos en los que Limones y Díaz había tenido muchas similitudes, materializadas en el apoyo firme hacia el municipalismo y las duras críticas a las decisiones del Ejecutivo de Rajoy. Tras las similitudes, sólo hubo distinciones en la forma y ciertos pronunciamientos. Díaz defendió la libertad de los delegados a la hora de votar y cuestionó a aquellos que "ponen en cuestión la democracia interna" del partido -en alusión a los críticos-, a los que acusó de "hacer un daño grande a la organización". Además, insistió en el discurso de la transparencia, con el compromiso de que "se apartará de las filas del partido a todo dirigente imputado por corrupción".

Limones se mostró enérgico y se preguntó "por qué uno de pueblo [en alusión a una agrupación de la provincia] no podía ser secretario general" y aseguró que si algún alcalde daba el paso en un futuro para liderar la agrupación, él no dudaría en prestarle apoyo. También reclamó que la mayoría de la Ejecutiva estuviera formada por alcaldes, a la vez que lanzó una propuesta que no convenció al sector oficialista: que la Diputación costee los salarios de alcaldes de pueblos pequeños para que se dediquen sólo a sus municipios. "Y puedan criticar a la Secretaría General", apostilló.

Antes había sido el turno del tributo a Manuel Gracia, que puso fin a sus cinco meses al frente de una comisión gestora que, dentro de sus limitaciones y efervescencias internas, logró poner en orden al PSOE sevillano para el 25-M. Para él fue el primer gran aplauso, al que respondió defendiendo que el poder de la agrupación "no es un mito" y que su fortaleza pervive "gracias a la militancia". "No nos merecemos esta militancia... hay que estar a la altura de las circunstancias, que a veces no lo estamos", expresó, en el único tirón de orejas que dio mientras abandaba el atril casi entre lágrimas.

  • 1