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Dibujos para antes de nacer

Las matronas utilizan pictogramas en las consultas con no hispanohablantes.

el 11 abr 2010 / 17:18 h.

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Para facilitar la consulta muchas mujeres acuden junto a amigos o familiares que les ayuden con el español.

La primera vez que una mujer embarazada acude a la consulta es la más difícil. Al menos así ocurre si la persona que entra en la sala aún no habla bien español. María Mercedes Acebes, matrona en el ambulatorio de La Candelaria, llama a la siguiente paciente y Ganiyat Funmi Salaudeen, nigeriana de 25 años, entra junto a su hermana Tola y su sobrina Verónica, de siete meses. Para ella es su segundo embarazo en España y como su hermana también acudió a la misma matrona durante el suyo, la comunicación es más fluida a pesar de que ninguna de ellas entiende perfectamente la lengua de Mercedes.

La matrona saca un panel que detalla en inglés -también los tiene en chino, rumano, árabe, francés y ruso- las frases y preguntas más comunes, acompañadas de fotografías, una iniciativa de un grupo de matronas y enfermeras del distrito sanitario de Sevilla para atender a la creciente población inmigrante. Ya se han repartido 400 paneles en los 32 centros de salud de la ciudad. "¿Estás vacunada?", pregunta Mercedes mientras señala una fotografía. "Del primer embarazo", responde con dificultad Ganiyat. "¿En qué mes tuviste la última regla?", dice Mercedes, y Ganiyat señala la palabra november.

Entre los pictogramas y todo tipo de gestos y ayuda, la consulta sale adelante. "Lo más difícil es cuando tu problema no sale en los dibujos, como cuando mi hija tiene fiebre y no sé cómo explicárselo al doctor", explica Ganiyat en inglés. ¿El momento más duro? "El del parto porque nadie habla mi idioma; es frustrante y asusta mucho", sonríe nerviosa.

Mercedes, la matrona, intenta no hablar con sus pacientes en inglés precisamente para que estén preparadas para ese momento y asegura que poco a poco la comunicación mejora. Claro que, para ello, utiliza cuanto recurso está a su alcance: "Esto no viene escrito en los libros, pero se aprende", ríe. Ella trabaja en atención primaria desde hace ya más de 20 años y ya reconoce las características de la población inmigrante. "Cada día de consulta hay alguna mujer extranjera y varía mucho, a la hora de atenderlas, el lugar de donde vienen o su nivel cultural", explica.

La dificultad no está tanto en el idioma sino en esa diferencia cultural y mitológica sobre el embarazo. A Mercedes al principio le chocaba que muchas mujeres africanas no mirasen a la cara, lo que dificultaba la comunicación. "Luego me enteré de que en muchas comunidades africanas mirar de frente es de mala educación", ríe.

En cuanto a otras dificultades, "las mujeres asiáticas son las más complicadas porque no suelen trabajar de cara al público y les cuesta más relacionarse. Además, en su cultura el control del embarazo es más tardío", explica y añade que incluso pedir un análisis puede ser difícil, ya que "el simple hecho de sacar sangre en algunas regiones de China sería restarle fuerza al embarazo". Más que una barrera idiomática, las matronas se enfrentan a diferencias culturales y de valores, por lo que Mercedes recuerda que son los profesionales sanitarios los que tienen que "ser flexibles".

Otras dificultades pasan por el desconocimiento: a veces se asustan "cuando ven tantos papeles y pruebas y piensan en cómo lo pagarán porque desconocen que es un servicio gratuito", o su concepto del tiempo es distinto y puede ser lioso fijar una cita. Y es que para muchas de las mujeres, el embarazo es el primer contacto con el servicio de salud y Mercedes recuerda que está muy medicalizado, "con mucho aparataje", lo que a veces alerta a las pacientes. "Me asusta todo porque todo es diferente", confiesa Ganiyat.

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