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Dieciocho razones llevan al Cajasol a Treviso

Una gran defensa en el último cuarto de una Caja gris da una renta que debe ser suficiente.

el 23 mar 2011 / 21:11 h.

El Cajasol cumplió con su obligación en el pabellón San Pablo de Sevilla al superar al Budivelnik ucraniano (67-49) y lograr una importante ventaja para el partido de vuelta que le hace poner pie y medio en lo que sería su primera final europea.

El Cajasol tiene en su mano el billete para su primera Final Four europea. Sólo el equipo de Plaza puede ahora extraviarlo en Ucrania. El apasionado encuentro de ida confirmó un desequilibrio de niveles que hizo posible que el Caja obtuviese una ventaja extraordinaria en un partido mediocre en términos generales. Específicamente practicó una defensa de alto nivel en el último cuarto, y le bastó para casi resolver la eliminatoria, ante un Budivelnik que entonces quedó al descubierto.

Le costó al Cajasol tomarle el pulso al partido. Concurrían la excitación transformada en nervios y un rival con marcada anarquía en sus fórmulas, con pocos perfiles definidos en sus jugadores y que se colocó sobre el parquet con el poso del aspirante que no tiene nada que perder. El conjunto de Plaza ofreció un recital de imprecisiones, al hilo de un arbitraje con un criterio diferente al habitual en la liga ACB. Muchas pérdidas por pasos de salida, algún pase al limbo y mucha desatención en el rebote. Salvo el 2-0 inicial, los anfitriones no lograron colocarse por delante en todo el primer cuarto (14-16). Budivelnik dominaba con cierta soltura hasta que su mejor jugador, Lamayne Wilson, cometió la segunda falta y fue reservado. Para cuando Paul Davis se cargó a su estilo en menos de un minuto y en dos jugadas consecutivas también con su segunda personal, el Caja ya había asentado su defensa, y aunque el desacierto en el tiro exterior continuaba, la bolsa de rebotes ofensivos ofreció la suficiente rentabilidad como para ir encauzando el choque (30-24).

Al Caja le interesaba más ritmo y fue capaz de impregnar velocidad al juego en el arranque de la segunda mitad. Más velocidad, más puntos, y más ventaja. Velocidad la que imprimió Satoransky en una entrada que dio al conjunto una ventaja de 10 puntos (34-24). La posibilidad de ruptura la dejó en amago Billy Keys, uno de los tres pilares de los ucranianos (34-31). El Cajasol seguía sin estar brillante en ningún aspecto ni en ninguna individualidad. Bullock, pese a sus ganas, fallaba tiro tras tiro, la defensa no era especialmente sólida, y seguía existiendo un déficit en rebotes. Bastaban detalles aislados para dominar y en la suma de todos, en una rotación mucho más profunda que la del rival estaba la clave, porque Budivelnik apenas se sostenía con tres jugadores. El final del tercer cuarto dejaba las cosas como en el anterior (43-37). Llegaba el momento de la verdad. Consciente de su falta de fluidez, buscó el Caja su suerte en la faceta del juego que depende menos de la inspiración, la defensa. Y lo hizo durante muchos minutos a un nivel excelente. Budivelnik empezó a verse agobiado, superado, empezó a cometer errores, a estrellarse una y otra vez ante el muro cajista. El Caja pudo correr con suministro de robos y buenas salidas tras rebote, San Pablo aumentaba poco a poco los decibelios, llegó un triple de Katelynas, el único con feeling en el tiro, y el equipo de Plaza aceleró hacia Treviso. Nunca con tan poco, aunque fuese muy bueno, avanzó tanto hacia una oportunidad gloriosa.

- Ficha técnica:

67 - Cajasol (14+16+13+24): Triguero (2), Urtasun (15), Katelynas (14), Kirksay (11), Calloway (9) -cinco inicial-, Cabanas (-), Satoransky (5), Burjanadze (-), Sastre (3), Bullock (2), Davis (6) e Ivanov (0).

49 - Budivelnik (16+8+13+12): Keys (11), Morley (10), Wilson (11), Zabirchenko (3), Betts (4) -cinco inicial-, Kobzystyi (-), Ikovlev (2), Stefanyshyn (0), Lukashov (2), Spencer (4), Anisimov (2) y Agafonov (0).

Árbitros: Facchini (ITA), Mattioli (ITA) y Bissang (FRA). Eliminaron por cinco faltas personales a Paul Davis (m.36)

Incidencias: Partido de ida de los cuartos de final de la Eurocopa de baloncesto, disputado en el pabellón San Pablo de Sevilla ante 7.500 espectadores.

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