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Cultura

Diego Amador, exaltación del piano jondo

"Soy autodidacta y mis estudios han sido mis vivencias, las cosas del barrio donde me he criado". Con esas credenciales se presentó ayer ante la prensa Diego Amador, un pianista extraordinario que esta noche (21.00 horas) actuará en el Teatro Central.

el 15 sep 2009 / 16:23 h.

"Soy autodidacta y mis estudios han sido mis vivencias, las cosas del barrio donde me he criado". Con esas credenciales se presentó ayer ante la prensa Diego Amador, un pianista extraordinario y flamenquísimo que esta noche (21.00 horas) actuará en el Teatro Central junto a la guitarra de Manuel de la Luz, el bajo de Chechu Sierra y la batería de Israel Varela.

La mayor parte de su repertorio estará integrada por piezas de su último disco hasta la fecha, Ríode los canasteros, pero con este artista en directo lo conocido siempre suena diferente. "Yo estaba relajado esta Bienal, sabiendo que íbamos a hacer los temas de antes, pero mi música es siempre complicada y los arreglos pueden cambiar de un día para otro cuarenta veces", comenta. "habrá también al menos una rondeña que no está en ninguno de mis discos, y alguna sorpresa que os vais a alegrar de verla".

Amador, perteneciente a la gran saga flamenca que ha dado al arte figuras como Raimundo, Juan José, Rafael y Ramón, es a la sazón un completo multiinstrumentista, pero afirma que a los músicos de su banda "lo primero que hago es darles cariño y confianza, aunque también tengo la poca vergüenza de decirle al bajo la línea que quiero o al batería cómo tiene que ser tal o cual patrón. A veces exijo demasiado, pero mi deseo es que se sientan seguros".

Sobre sus orígenes, Diego Amador explicó que al principio "yo estaba enamorado del jazz y ni siquiera quería tocar flamenco. En mi casa sonaba siempre la guitarra, pero cuando escuché a Chick Corea y a Herbie Hancock no paré de escucharlos hasta rayar los discos, como había hecho con los de Sabicas o los de Paco de Lucía", recuerda. "Hasta entonces no me había llamado la atención ni Arturo Pavón ni ninguno de esos. Yo quería tocar jazz, después de montarle el puesto a mi padre me iba a la furgonetilla con un teclado y me mosqueaba porque no me salía. ¿Cómo le iba a salir eso a un niño? Con el tiempo me di cuenta de que, hiciera lo que hiciera, acababa tocando por bulerías, por soleá. Esa es mi cultura", apostilla.

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