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Diego de Riaño cierra de forma definitiva y la Junta realoja a 50 trabajadores

El edificio municipal de Diego de Riaño no reabrirá sus puertas como sede del Ayuntamiento. No se harán obras de reforma, ni habrá más intentos de revocar la decisión de la Junta y la Inspección de Trabajo de cerrarlo. Los empleados serán reubicados, y 50 de ellos se trasladarán a unas oficinas cedidas por la Consejería de Salud.

el 16 sep 2009 / 02:37 h.

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El último intento del Gobierno municipal de dar un golpe de autoridad e imponer sus criterios sobre los de los sindicatos y la Junta de Andalucía ha desembocado en una nueva rectificación, en otro paso atrás. En tan sólo 24 horas, el Ayuntamiento ha pasado de anunciar, a través del delegado de Edificios Municipales, Joaquín Díaz, una inversión urgente de 8.000 euros para que los trabajadores puedan reutilizar el edificio, a difundir como una solución exitosa la paralización de los trabajos y la reubicación de los casi 200 empleados en tres sedes distintas, una de ellas cedida por la Consejería de Salud. La plantilla estará realojada al menos hasta diciembre cuando, si se cumplen las previsiones más optimistas, estará ya adaptado el inmueble del Metrocentro, donde se instalarán definitivamente estas sedes en una actuación que costará un millón de euros.

La marcha atrás en el plan de reforma del edificio de Diego de Riaño -que se suma a otros mensajes fallidos como la cesión de trabajadores a la Junta o la opción de un ERE- tiene su origen en una reunión mantenida ayer por los responsables de Personal, Edificios Municipales, Urbanismo y Recursos Humanos con la Consejería de Salud, que ofreció un edificio de oficinas en Luis Montoto para realojar al medio centenar de empleados de Salud que no tenían sitio en la calle Almansa. Allí están instaladas 40 personas de este área -la unidad administrativa y el servicio de Inspección de Piscinas-, mientras que los 30 empleados del área de Mujer están reubicadas en Marqués del Contadero.

El alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, destacó que esta solución permite eludir unas obras en un edificio que "está a punto de ser enajenado". Ése era uno de los puntos débiles de la propuesta del Gobierno local. El inmueble lleva más de un año en venta en un concurso que pretende hallar un comprador dispuesto a derribarlo ante el deterioro del inmueble. El Consistorio quiere deshacerse del edificio desde 2006, y pese a esto, entre 2006 y 2007 gastó 255.000 euros en reformas, cifra a la que vendría a añadirse los citados 8.000 euros. Ésta cantidad es además escasa, según fuentes sindicales, para acometer las obras que exigen los informes de la Junta y la Inspección.

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