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Toros

¡Presidente, dele usted al aire!

Diego Ventura confirma su primacía cortando dos orejas con autoridad de número uno. (FOTOS Y VÍDEO).

el 11 may 2014 / 17:38 h.

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  Ganado: Seis toros, despuntados para rejones, con los hierros de Carmen Lorenzo, San Pelayo (1º) y San Mateo (5º), desiguales de presentación y escasos de cornamenta. De juego noble y manejable, los tres primeros; rajados y a la defensiva, los últimos. Rejoneadores: Rui Fernandes: rejonazo muy trasero (oreja); pinchazo, rejonazo trasero y dos descabellos (ovación). Diego Ventura: rejonazo trasero (dos orejas); rejonazo muy trasero contrario y descabello (ovación tras petición de oreja). Luis Valdenebro: rejonazo trasero (vuelta al ruedo tras petición de oreja); tres pinchazos y ocho descabellos (palmas). Incidencias: La plaza se cubrió en más de dos tercios de su aforo, en festejo matinal, decimotercero del abono.   Diego Ventura. / Foto: J.M.Paisano Diego Ventura. / Foto: J.M.Paisano (FOTOGALERÍA) Fue el grito, certero, de un espectador que comenzaba a arder en la yema de la solanera. No podía hacer más calor en la plaza, que vivió con estoica resignación un largo serial de caballos, toros y jinetes que sólo podía acabar como acabó: con el triunfo del nuevo número uno de la especialidad que tuvo en la mano abrir por décima vez esa Puerta del Príncipe que ya forma parte de su repertorio . Y no pudo abrirla porque el segundo toro de su lote murió de un rejonazo demasiado trasero y caido que tuvo que ser refrendado con el descabello. Y es bueno que sea así para que el toreo a caballo comparta las mismas exigencias y merecimientos que el toreo a pie. A pesar de todo, la labor de Ventura con ese quinto tuvo una virtud fundamental cimentada en la creciente maestría que ha adquirido el joven paladín:ir de menos a mucho más. Para ello tuvo que luchar con el temperamento manso de su enemigo, haciendo un gran esfuerzo que logró dar la vuelta a la tortilla usando toda la artillería posible. No se olvidó del efectismo populista de los mordiscos de su caballlo Morante para hacerse merecedor de ese tercer trofeo que quedó emborronado con el acero y que le habría permitido gozar del paseo por la gloria. Pero hay que repetirlo. No importa demasiado porque Ventura dejó meridianamente claro quién manda aquí después de la sobria, elegante, rítmica y magistral faena que puso en sus manos las dos orejas del segundo de la tarde. Ventura lo llevó a la grupa, le consintió todo y lo llevó por donde quiso. Sobresalió el toreo a dos pistas; las pasadas por dentro pero sobre todo el acople continuo de una gran actuación que se epilogó con la fulminante y emocionante muerte del toro en los medios después de un certero rejonazo. El papel de Ventura sigue cotizando al alza. El festejo había comenzado con buen pie después del largo, premioso y aburrido prólogo de monerías ecuestres que se debería desterrar de una vez del protocolo de los festejos de rejones. Después de ese tostón, Rui Fernandes hizo olvidar el calor cósmico con una faena brillante y entregada trufada de buena monta y alardes de doma que le sirvió para cortar la primera oreja de la axfisiante mañana. Más le exigió el cuarto, que se empleó poco en las inconcretas cabalgadas con que Fernandes intentó someterlo. El jinete más joven del cartel, el también sevillano Luis Valdenebro, se empleó con valor y decisión ante su lote, a pesar de contar con una cuadra limitada y con caballos de escasa alzada.Se ajustó Valdenebro con el noble tercero, del que no se le concedió el trofeo que sí consiguió el año pasado. El joven jinete atacó con decisión y rectitud al sexto de la larguísima mañana, un toro con vibración pero poca entrega ante el que falló repetidamente con los hierros de muerte. Por la tarde había más toros...

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