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Dietas que engordan los sueldos

Los políticos recortan sus nóminas pero los gastos por manutención y desplazamientos oficiales actúan como sobresueldos

el 16 oct 2011 / 19:29 h.

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Una imagen general del pleno parlamentario de la semana pasada. / el correo

La congelación de los sueldos de los políticos se ha convertido desde el inicio de la crisis en una herramienta de las administraciones públicas para presumir de austeridad y luchar contra su descrédito entre la ciudadanía. Pero todo cargo lleva aparejado a la nómina el derecho a dietas de alojamiento y manutención no solo cuando viajan sino por asistir a reuniones aunque sean en su misma ciudad. En unos casos las cuantías son fijas por ley y en otros van a gastos pagados presentando las facturas. Es ahí donde surgen más recelos. En la memoria colectiva queda el rechazo de los eurodiputados a dejar de volar en business o casos como el de la alcaldesa de Manilva (Málaga), Antonia Muñoz (IU) que cargó al erario público dos euros de un helado o los 1.800 euros en churros que el exregidor de Alhama de Almería, Francisco Guill (PSOE), dejó por pagar, según su sucesor.

El Parlamento andaluz, con 109 diputados, consigna en su presupuesto de 2011 cuatro millones para sus retribuciones básicas y 1,1 millones para otras remuneraciones complementarias (las dietas de los 135 diputados catalanes, que acaban de quitarse una paga extra, suman 3,5 millones). Desde 2008 su nómina (3.113,26 euros fijos al mes más complementos de entre 188,87 y 1.948,07 euros según sus responsabilidades en el grupo o las comisiones) se ha reducido un 10% y las dietas entre un 10 y un 15%. Los parlamentarios que ostentan otro cargo público, como los alcaldes, solo pueden cobrar uno de los dos sueldos. En la próxima legislatura, ambos cargos serán incompatibles, a partir de una iniciativa socialista en trámite, y ningún diputado podrá percibir otra remuneración pública o privada, ni siquiera por dar conferencias o publicar libros.

Pero al margen del sueldo se les paga el kilometraje, o el billete de transporte público (sin tope legal) para ir cada semana a las comisiones o plenos. En función de la distancia de su residencia habitual a la sede de la Cámara reciben una dieta para alojamiento y manutención entre los 200 euros semanales (hasta 100 kilómetros, percibe lo mismo el que vive en Sevilla y va a comer a casa que el que viene de Huelva) y los 500 euros.
En el caso del Gobierno andaluz, en junio de 2010 sus altos cargos se bajaron el sueldo en el mismo decreto que redujo la nómina de los funcionarios. El presidente de la Junta (cobra 68.281 euros anuales) y los consejeros se lo bajaron un 15%, los viceconsejeros un 9%, los directores generales un 8% y los delegados provinciales un 6%. Las cuantías de las dietas vigentes se actualizaron por última vez en 2006 y son las mismas independientemente del rango. Si se desplazan a un acto público o reunión de trabajo en su coche reciben 0,19 euros por kilómetro y dietas de manutención de 26,67 euros si no duermen fuera. Cuando pernoctan, varía según el destino: en territorio nacional reciben 64,27 euros para alojamiento (salvo en Madrid que sube a 96) y 40 por manutención. En el extranjero, dependen del país (están reguladas para 97 de los cinco continentes). En Bruselas es de 247,45 euros al día entre alojamiento y comida y en Marruecos de 148,47, por citar dos destinos frecuentados por políticos andaluces.

Pero es en el caso de las corporaciones locales donde la variedad despierta más recelos. No hace mucho era frecuente que la primera medida de un alcalde fuera subirse el sueldo. Hoy queda mal y algunos como el de Málaga se lo han bajado (67.892 euros, un 5,6% menos) u otros que de momento son también diputados como el de Sevilla o la de Fuengirola han renunciado al sueldo y las dietas municipales y se han quedado con los del Parlamento (la ley les obliga a elegir). Aún así, tras el 22-M, regidores nuevos como los populares de Cájar (Granada) y Minas de Riotinto (Huelva) o el andalucista de Campillo (Huelva) no han resistido la tentación. Precisamente, la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP) aprobó el año pasado, sin apoyo del PP, poner topes al sueldo de los regidores, siendo el máximo el sueldo el de un consejero de la Junta (67.892) para las grandes ciudades y los presidentes de diputaciones. Es solo una recomendación porque cada ayuntamiento es soberano para aprobar los sueldos de su corporación municipal. Las dietas solo existen por asistir a reuniones de las empresas municipales y muchos las han eliminado. Para los viajes institucionales, suelen aprobarse en pleno partidas de gastos.

Diputaciones. La necesidad de ahorrar ha puesto en entredicho el tamaño de la administración y unas de las instituciones más cuestionadas son las diputaciones. La mayoría de sus diputados no tienen dedicación exclusiva (si la tienen cobran un sueldo) sino que son regidores o ediles con cartera en sus pueblos, por lo que su sueldo es el del ayuntamiento. Pero reciben indemnizaciones por ir a los plenos (una vez al mes) y comisiones de las diputaciones, que oscilan entre los 170 euros de Jaén y los 220 de Sevilla, los 360 de Almería o los 500 de Córdoba.

Lo que sí tienen todos son dietas para viajes oficiales, cuyas cuantías se aprueban anualmente. Tras el cambio del 22-M, en Granada se han eliminado y el presidente de Almería instó a su grupo a no cobrarlas. Jaén solo paga el kilometraje (0,19 euros) dentro de la provincia y fuera los gastos más una compensación de entre 53,93 y 107,83 euros en función de si pernoctan o no. En Málaga reciben 27 o 54 euros por manutención (media o completa) y hasta un máximo de 140 euros por alojamiento, pero tanto éste como el transporte son gestionados por una empresa contratada para ello.

Recortadas las nóminas, las miradas se tornan ahora en estas dietas que actúan como sobresueldos que no tributan y resultan menos transparentes y controlables.

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