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Diez años por abusar de la sobrina menor de su pareja y guardar fotos pornográficas

Audiencia Provincial condena a Luis C.D. al dar por probados los abusos en base a las manifestaciones de la menor.

el 01 may 2014 / 12:50 h.

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La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a diez años y  medio de cárcel y al pago de una indemnización de 15.000 euros a un  hombre acusado de abusar sexualmente de la sobrina de 12 años de edad  de su pareja sentimental y de almacenar en su ordenador imágenes de  contenido sexual explícito en las que aparecían niñas también menores  de edad. En la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, la  Sección Séptima de la Audiencia Provincial condena a Luis C.D. a tres  años de cárcel por un delito de abusos sexuales continuados; a siete  años de prisión por un delito intentado de agresión sexual con  introducción de miembro, y a seis meses de cárcel por un delito de  corrupción de menores en su modalidad de tenencia de material  pornográfico. El tribunal considera probado que, en agosto de 2012, y con el  pretexto de realizar un masaje a su pareja y a la sobrina de ésta, el  acusado hizo que ambas se tumbaran en sendas camas, aprovechando para  tocar el pecho y los genitales de la menor, que "inmediatamente  reaccionó abandonando la habitación", no constando que el acusado  supiera en ese momento que la menor no había cumplido 13 años. Desde que terminara el verano y hasta marzo de 2012, el procesado  abordó en diversas ocasiones a la menor cuando ésta se encontraba en  casa de su tía y novia del encausado en Sevilla, tocándole el pecho,  cogiéndole la mano y llevándola hacia sus genitales para que se los  tocara, según el fallo consultado por Europa Press. Asimismo, el acusado realizaba a la menor preguntas e  insinuaciones de contenido sexual, pues guardaba en su ordenador  portátil fotografías suyas desnudo de cintura para abajo sobre las  que le preguntaba a la menor si le gustaban, además de que le  proponía directamente tener relaciones sexuales. Estas conductas de "abordaje sexual" culminaron en las vacaciones  de Semana Santa de 2013, cuando la menor se encontraba en el piso de  su tía sentada en el sofá y en un momento dado el acusado se le  aproximó y, bajándose el pantalón, le pidió que tocara sus genitales,  tras lo que le sujetó por las muñecas y se sentó sobre la víctima,  inmovilizándola mientras la besaba y tocaba los genitales. Todo ello hasta que la menor consiguió empujar al procesado,  dejándolo caer, y se marchó del lugar, dice el tribunal, que asevera  que, en el ordenador referido, había un disco duro en el que el  acusado tenía para su uso imágenes de contenido sexual explícito en  las que aparecían niñas menores de edad. La víctima no contó nada de lo sucedido hasta mayo de 2013 "ante  el temor de que pudiera pasarle algo a su tía" o a que el procesado  "pudiera indisponer a la misma con el resto de su familia materna,  con la que la menor tiene un estrecho vínculo afectivo". La Audiencia ha dado por probados los abusos en base a las  manifestaciones de la menor, las cuales "son veraces" y han sido  sostenidas en su esencia en el tiempo, a lo que se suma que cuentan  con datos que, "siquiera sea de forma periférica, refrendan que la  chica estuvo sometida a una conducta prolongada de actos de contenido  sexual de diferente naturaleza por parte del novio de su tía".

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