Cultura

Diez años sin Mertens en el Lope de Vega

el 15 nov 2011 / 22:09 h.

Diez años han tenido que esperar las 700 personas que el lunes llenaron el Lope de Vega para volver a ver al belga Wim Mertens en este escenario tras su anterior recital en un ya lejano 2001. Por medio, y pese a la habitual presencia del músico en España, sólo el Festival Territorios reparó en él invitándolo en su edición de 2008. Es de desear que, en función de la expectación que genera, su presencia se haga más habitual en las próximas temporadas. Y que por ejemplo el Maestranza tenga a bien invitarle alguna vez a su Ciclo de Grandes Intérpretes, acaso con su ensemble al completo.

Mertens, exponente máximo de la vía más pegadiza de la música minimalista -por más que él reniegue de la etiqueta-, vino a presentar su nuevo doble cedé Series of ands /Inmediate givens. Y a ello dedicó una primera parte en la que vino a demostrar su mágica capacidad de publicar material nuevo cada año sin que por ello se resienta su inventiva melódica. Todos los temas fueron expuestos con pulcritud y algo más de contención de lo habitual, acaso por el todavía escaso rodaje de unas versiones bien urdidas para piano, voz, y cuerdas. En estas el chelista Lode Vercampt con su sonido sordo, a modo de rico bajo continuo, vino a decirnos que por su sangre corren los pentagramas de Mertens. A su lado, la violinista Tatiana Samouil entiende que la gloria es del compositor, no suya, ciñó a lo justo el virtuosismo y entregó un sonido bien amplificado y mejor empastado con la cuerda grave.Podía Mertens haber optado por una reunión de sus temas más populares en la segunda mitad. Sin embargo prefirió exigir más a los oyentes y demostrar que él está entre los grandes de la música progresista, progresiva e inquieta de nuestro tiempo. Y sí, también sonaron Struggle for pleasure -en una original versión, paladeada y con el añadido de su emocionante voz natural-, Close cover y The belly of an architect. Público en pie, palmas a compás, bises incontables. Que vuelva.

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