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Diez días para preparar el curso... más largo

Este curso académico que empieza cinco días antes que el anterior va a ser el más largo para los alumnos y para los profesores. Y quizá el más corto para los padres. Los docentes vuelven mañana a las aulas y durante los próximos diez días tendrán que preparar los horarios, las guardias, las unidades didácticas, distribuirse las asignaturas y los cursos, diseñar los temarios, fijar las tutorías...

el 16 sep 2009 / 07:54 h.

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Este curso académico que empieza cinco días antes que el anterior va a ser el más largo para los alumnos y para los profesores. Y quizá el más corto para los padres. Los docentes vuelven mañana a las aulas y durante los próximos diez días tendrán que preparar los horarios, las guardias, las unidades didácticas, distribuirse las asignaturas y los cursos, diseñar los temarios, fijar las tutorías... Después de eso, lo que ocurra el 10 de septiembre será el primer objeto de debate político del curso.

Aún está por ver si los sindicatos de la enseñanza mantendrán la pugna contra la Consejería de Educación por haber adelantado el inicio de las clases. Tradicionalmente septiembre es el mes en el que se producen más ausencias de profesores y bajas médicas. También suelen multiplicarse las incidencias porque las obras que se proyectan para los meses de verano aún no han terminado cuando empieza el curso. Además este año, el plan del Gobierno para rescatar de la crisis al sector de la construcción (Plan E) ha puesto a la mayoría de los colegios patas arriba. Aunque la situación que se dé en las aulas sea calcada a la de cursos anteriores, los sindicatos podrán jugar la baza de reprochar a la consejería el adelanto de las clases, apoyándose ahora en las piedras que surjan en el camino.

De ser así, se iniciará un curso académico solapado al curso político, como viene siendo desde hace un tiempo. La educación volverá a ser el arma más afilada de la oposición, y las reivindicaciones laborales de los profesores serán traducidas como deficiencias perennes de la escuela andaluza. Eliminar la crispación que se enquistó el curso pasado en las aulas forma parte de la agenda de la nueva consejera, Mar Moreno.

Toda esta algarabía ocurrirá a ojos de los padres que llevan a sus hijos a clase, y en un momento crítico, porque el Gobierno central y la Junta estarán con todos los sentidos puestos en el primer contagio de gripe A en un alumno, que podría obligar a cerrar el primer colegio. Se espera que Educación emita instrucciones para informar al profesorado del protocolo que han consensuado con Salud para prevenir infecciones del virus H1N1 en la escuela.

Todos tendrán exámenes difíciles este año, todos serán mirados con lupa desde fuera: los profesores de aquellos centros que se apuntaron al Plan de Calidad, que ofrecía incentivos económicos si lograban mejorar los resultados académicos, van a recibir la primera valoración en metálico a su trabajo, ya que el año anterior bastaba con apuntarse al plan para obtener 600 euros por cabeza.

Los estudiantes volverán a realizar la prueba de diagnóstico, sin que en las ediciones anteriores hayan demostrado una evolución significativa en sus resultados. Pero además, les entregarán las notas del informe Pisa 2009. Andalucía obtendrá una evaluación desagregada, y esta vez tendrá que comparar sus índices de éxito y fracaso con todas las comunidades (excepto tres), que han solicitado conocer sus debilidades escolares a través de este estudio.

La consejera también se examina de su primer arranque escolar. Uno de sus principales retos tiene que ver con la modificación del sistema de sustituciones para los profesores de baja. Éste es, posiblemente, el problema que más le urge resolver a la escuela, dado que de él se deriva una larga lista de males. Educación quiere ensayar un modelo piloto distinto y lo hará en una serie de colegios seleccionados.

Moreno va a encontrarse con obstáculos en los que, nuevamente, la educación se presenta como un problema ideológico: habrá una segunda sentencia sobre los contenidos de Educación para la Ciudadanía antes de fin de año y tendrá que consumar la retirada de las subvenciones a los colegios concertados que aún segregan a sus alumnos por sexo con el consiguiente cabreo de los padres... Pero esas son crisis políticas, no educativas, con las que la nueva consejera pelea a gusto.

El verdadero ejercicio será ver si el discurso enfático que pronunció el presidente Griñán sobre la educación se plasma en los presupuestos de 2010. Ahora mismo, hay dos escuelas en Andalucía: la que describe la Ley de Educación Andaluza, con unas pretensiones altísimas y unos objetivos muy concretos (bajada de ratio, aumento de plantilla de profesores, desdoble de aulas), y la que subsiste en la realidad, en ocasiones con medios muy pobres para alcanzar ese grado de distinción del que habla la ley. La normativa está a medio gas casi tres años después de ser aprobada.

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