Economía

Diez mil empleados en vilo tras el descalabro de Nueva Rumasa

El Gobierno hizo «todo lo que estaba en su mano» para advertir a los inversores

el 18 feb 2011 / 08:35 h.

Trabajadores de Elgorriaga muestran su preocupación a las puertas de la fábrica de Mérida.

Uno de los principales dramas que se desprenden de la caída, por segunda vez, del imperio empresarial creado por José María Ruiz-Mateos es, junto al de los pequeños inversores que esperan que sus ahorros no desaparezcan sin más, el laboral. Más de 10.000 personas trabajan para las 117 empresas con las que cuenta Nueva Rumasa. De ellas, las diez más grandes son las que se han acogido al preconcurso para evitar el embargo, en concreto Clesa, Garvey, Hotasa, Dhul, Elgorriaga, Hibramer, Trapa, Carcesa (Apis y Fruco), Quesería Menorquina y Rayo Vallecano.

El nerviosismo fue la nota predominante en las plantas que el grupo tiene distribuidas por todo el Estado. La Federación Agroalimentaria de CCOO afirmó ayer que todos los servicios jurídicos y técnicos del sindicato están trabajando en diferentes líneas de actuación y precisó que entre estas iniciativas se encuentra la personación en los procedimientos concursales.

El sindicato puntualizó además que la situación del grupo no se debe a un problema financiero "puntual", sino estructural, cuyas dimensiones se desconocen. "Pero tememos sus consecuencias desde el punto de vista económico y laboral, habida cuenta de la falta de transparencia y de la nefasta gestión empresarial desarrollada", argumentó el sindicato. CCOO pidió además una investigación sobre el tipo de políticas empresariales.

Ante este panorama, la plantilla de Cacaolat-Letona, que pertenece al grupo Clesa, no descarta hacer movilizaciones para reclamar que la empresa garantice su continuidad.

Por su parte, la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, afirmó que "el Gobierno hizo todo lo que estaba en su mano" para prevenir a los inversores sobre los riesgos de los productos de inversión ofrecidos por Nueva Rumasa.

Salgado recordó a este respecto que se cambió la legislación, obligando a que este tipo de emisiones se tuvieran que realizar a través de un intermediario financiero, y que la Comisión Nacional del Mercado de Valores realizó hasta siete avisos para que los posibles inversores se informaran sobre las emisiones de Rumasa. "Poco más se puede hacer. Aun así, hay personas que han invertido y tenemos que estar siempre vigilantes para que estas cosas no vuelvan a suceder, pero el Gobierno hizo todo lo que estaba en su mano".

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, avisó de que la situación puede haber "asustado" a los pequeños inversores y reclamó "atención especial" por parte de las autoridades.

En este sentido, la organización de consumidores Facua reclamó un cambio legal para que ofertas como las de los pagarés de las empresas de la familia Ruiz Mateos "no sigan escapando de la supervisión de la CNMV".

El fundador de Nueva Rumasa, José María Ruiz-Mateos, pidió "paz, sosiego y tranquilidad" a los inversores porque la situación de tesorería es "extremadamente desahogada", la solvencia es "enorme" y hay capacidad "más que suficiente" para atender todos los compromisos.

Expertos jurídicos coincidieron en afirmar que Nueva Rumasa ha bordeado la ley con sus emisiones de pagarés y que el posible impago a sus inversores particulares -alrededor de cinco mil- podría acabar ante los tribunales penales por estafa, en caso de que el dinero se haya destinado a cubrir deudas y no a hacer nuevas inversiones. El abogado del despacho Jausas Agustí Bou explicó que se prevé que los inversores "se agrupen para iniciar acciones penales", ya que la situación preconcursal anunciada por la compañía por las deudas contraídas con los bancos podría ser el primer síntoma de que "ha habido un engaño".

De la bodega jerezana a los brazos cruzados en Sevilla

Andalucía, la comunidad en la que comenzó a gestarse la antigua Rumasa y la que contribuyó a que renaciera de sus cenizas, es quizás la más perjudicada. Granada y Jaén tienen plantas de Dhul, Bodegas Garvey es una de las principales bodegas del Marco de Jerez y Clesa posee una fábrica, aunque alquilada y en proceso de liquidación del contrato de arrendamiento.

En estos momentos, y según datos aportados por UGT, Dhul tiene en Granada, 350 trabajadores -hay una planta en construcción en Jaén- Garvey posee otro tanto en plantilla y Clesa cuenta en Sevilla -alquiló la fábrica a Asturiana-, con 85 trabajadores, donde además hay en marcha un expediente de regulación de empleo que "ahora habrá que clarificar en qué situación queda". Pero la cadena de hoteles Hotasa, también del grupo de los Ruiz-Mateos, tiene un hotel en Torremolinos (Málaga) y otro en Lepe (Huelva).

En el caso de Sevilla, los trabajadores no realizan sus labores en la fábrica desde el pasado 14 de enero, "y ahora estamos de brazos cruzados".

Rumasa ha recibido incentivos de la Junta de Andalucía, entre otros proyectos para la planta de platos preparados de Jaén.

 

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