Cofradías

Diez minutos que supieron a muy poco

El traslado del Cristo de la Buena Muerte y la Virgen de la Angustia del Rectorado a su capilla fue la única oportunidad de ver pasos en la calle

el 26 mar 2013 / 23:11 h.

Los apenas diez minutos que tardaron el Cristo de la Buena Muerte y la Virgen de la Angustia en recorrer los metros que distan desde la puerta del Rectorado de la Universidad a la capilla de la Hermandad de Los Estudiantes fueron los únicos momentos vividos ayer con las imágenes de una cofradía en la calle. La junta de gobierno tomó la decisión de no realizar la estación de penitencia minutos antes de la hora fijada para su salida. A través de la cerradura del portón del Rectorado se escuchó al hermano mayor dirigirse a los 1.600 nazarenos comunicar la noticia justo cuando fuera caía el chaparrón más fuerte de la tarde. Los Estudiantes trasladaron sus pasos a la capilla de la Universidad. Traslado del Cristo. / J.M.Paisano (ATESE) “El ánimo después de tres años sin salir es apesadumbrado pero convencido de que es una decisión absolutamente razonable y de que es lo mejor para la hermandad”, explicó el miembro de la junta de gobierno encargado de salir a comunicar a los medios y al público congregado lo que era ya un secreto a voces. A nadie le sorprendió la decisión, ni a los hermanos ni al público congregado en la puerta, que ya intuía lo peor con las previsiones meteorológicas que se barajaban, los precedentes del Cerro y San Esteban y el conservadurismo de una hermandad que tradicionalmente no se la juega con una talla de Juan de Mesa de 1620. “No va a salir”, decía Inés. Su experiencia de 30 años en primera fila a las puertas del Rectorado la avalaban. “Y la gente se está poniendo mal porque si hacen el traslado, que tampoco lo van a decir con antelación, no sale de frente sino que tira para la derecha a la capilla”, explicaba mientras se arremolinaba más público conforme Los Javieres y San Benito iban confirmando que tampoco salían. Total, hasta las seis de la tarde, que tocaba acercarse a San Nicolás para ver qué hacía La Candelaria, no había nada mejor que hacer. Eso sí, la gente se impacientaba y preguntaba cada vez que se abría el portón para que entrara algún agente de la Guardia Civil que escolta los pasos, la Policía encargada del orden, sacerdotes, costaleros o hermanos sin túnica –los nazarenos iban desalojando por la puerta lateral que da al Prado–. Pero la respuesta era siempre la misma:“En cuanto se pueda”. Se oyó el llamador y los pasos fueron colocados de frente a la puerta (la misma posición que tenían antes de las 15.30 horas, cuando fueron trasladados a los lados para dejar paso al cuerpo de nazarenos en caso de que la cofradía se pusiera en la calle). Finalmente a las 17.45 horas se abrió el portón y en apenas diez minutos, sin parar, el Cristo de la Buena Muerte y la Virgen de la Angustia fueron trasladados a la capilla mientras chispeaba levemente y en medio del mismo silencio sepulcral que suele acompañar a Los Estudiantes tradicionalmente en sus salidas procesionales. Media hora después se abrieron las puertas para que los fieles pudieran contemplar las imágenes en sus pasos durante toda la tarde. El único consuelo que quedó ayer a los sevillanos cofrades y visitantes que se quedaron sin Martes Santo.

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