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Veraneando

Diez puntos para entender la vida y obra de Paco de Lucía

El Ayuntamiento de Algeciras ha presentado una guía para recorrer los enclaves de la ciudad más significativos y que estuvieron íntimamente ligados a la historia del reconocido artista.

el 11 ago 2014 / 10:00 h.

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La Plaza Alta fue escenario de numerosos capítulos de la vida del desaparecido artista. Foto: Laura López La Plaza Alta fue escenario de numerosos capítulos de la vida del desaparecido artista. Foto: Laura LópezEl documento impreso es una herramienta perfecta para que el viajero aficionado al flamenco y la guitarra pueda recorrer de manera autónoma, con la ayuda del plano que incorpora, los enclaves algecireños más directamente vinculados a la biografía del músico. El recorrido se inicia en la calle San Francisco, muy cerca de la Fuente Nueva, y en concreto, en el número 8, donde nació en 1947 y vivió hasta los cinco años de edad Francisco Sánchez Gómez, Paco de Lucía. Una placa en la puerta recuerda la efemérides. La calle San Francisco, frente a esa Fuente Nueva que abastecía de agua potable a la población, la cercana calle Barcelona y el barrio de la Bajadilla, en general, estaban formados por viviendas sencillas de gente humilde y trabajadora. De muchas ventanas y balcones escapaba el sonido de las guitarras o la voz de un cantaor, como recuerdan aún los vecinos. La casa de Lucía no era una excepción. Todos sus hijos aprenderían los rudimentos del flamenco y tres de ellos se dedicarían profesionalmente a la música. En el disco Luzia de 1998 (que Paco dedica a su madre –cuyo nombre escribe con Z para realzar el origen portugués de la misma–), unas alegrías llevan el nombre de la vieja calle Munición. Era ésta, en los tiempos en que Paco apenas era un chiquillo, una calle plagada de bares (por llamarlos de algún modo): el Globo, el Lupe, el Lechero, el Metropol, el Triana o el bar Rosas. Allí, los señoritos de Algeciras (fortunas del estraperlo en la mayoría de los casos) organizaban saraos que, en alguna ocasión, se prolongaban más de un día y de dos. Se cantaba, bailaba, se comía y bebía. Y allí se refugiaba el flamenco, el jondo local de la posguerra. Punta del Faro es el nombre de unas preciosas bulerías consideradas por algunos aficionados como uno de sus mejores temas. Pertenece al álbum El duende flamenco de 1972, año en que ya hacía incursiones en la Bahía de Algeciras José Monge Cruz, Camarón de la Isla. Camarón y Paco grabaron su primer disco en 1969 bajo la dirección del padre de este. Es entonces cuando ambos inician esa revolución del flamenco ortodoxo que marcará un antes, un después y un mientras tanto. Sólo avanzando por la carretera que llega a Punta Carnero, la punta del faro de Algeciras, por el litoral y hacia el sur, puede uno hacerse idea de cómo la fuerza del paisaje pudo influir tanto en la obra de Paco. Al oeste, el Atlántico, frío, peligroso, ruta al Nuevo Mundo. Al este, el cálido Mediterráneo, griego y romano. A eso se refería el guitarrista cuando compuso en 1973 Entre dos aguas, un tema que llegaría a ser número uno en ventas en España, que le acercó al gran público y le dio reconocimiento internacional. El río de la Miel es otro título de uno de sus temas incluidos en Luzia y el siguiente punto del recorrido. Se trata de unas bulerías con la que el compositor y concertista rinde homenaje a su tierra en este disco lleno de referencias a su infancia. No es fácil saber qué tramo del Río de la Miel inspiró la famosa bulería: si el que cruzaba cerca de su barrio, La Bajadilla, y al que tantas veces en su niñez se asomaría para ver sus aguas bajar; si el de la desembocadura en los muelles; o el de su nacimiento, Sierra del Cobre adentro, de donde partía el viejo acueducto que suministraba agua a la Fuente Nueva, tan cerca de su casa. Lo que queda hoy del Río de la Miel transcurre ya soterrado durante todo su tramo urbano y hasta la desembocadura, al final de la avenida Villanueva. Del mismo álbum, El Chorruelo es, además del título de otras bulerías, el nombre de una desaparecida playa algecireña. Nada queda hoy de lo que fue El Chorruelo. El viejo Hotel Reina Cristina perdió su playita a favor de un puerto que trajo prosperidad y riqueza a la comarca, llegando a convertirse en el primero de España y del Mediterráneo. No se sabe bien si el título de la rumba Casa Bernardo hace referencia al antiguo chiringuito de Bernardo Martín en El Rinconcillo (sustituido ya por un restaurante marinero al uso) o a la vivienda que un buen amigo mallorquín de Paco, Bernard, le prestó en una ocasión en una cala del archipiélago donde acabaría también estableciendo su residencia familiar. En cualquier caso, al ladito de donde estuvo el chirtinguito de pescaíto de Bernardo, casi en la plaza siguiente, en dirección al casco urbano, tuvo el maestro su casa playera en Algeciras. Allí pasaba los veranos Paco, relajado con sus amigos de siempre, los de la infancia, con los que le gustaba jugar al fútbol sobre la fina arena del Rinconcillo. Esta playa tuvo para Paco de Lucía un significado especial. Plaza Alta es una soleá preciosa del álbum Almoraima. Parece reflejar a la vez, en una sola pieza, la quietud de esta plaza durante las lánguidas tardes de siesta y, por otra parte, en una segunda y diferenciada estrofa, el bullicio y el trasiego de la mañana de diario.La Plaza Alta era en la infancia de Paco la zona de esparcimiento familiar, de juegos, de globos, de fotógrafos con cámaras de fuelle. Estaba entonces más abierta al mar de lo que lo está hoy, pero el trajín sigue siendo el mismo. En la Plaza (como los algecireños llaman a la plaza donde se ubica el mercado de abastos) tenía el padre de Paco, Antonio Sánchez Pecino, el puesto de telas y quincalla con el que, a duras penas, conseguía sacar a su familia adelante. Los hijos de Antonio recordarán las horas que pasaron bajo el puesto de su padre haciendo caligrafía y aprendiendo a hacer cuentas mientras su padre despachaba el género. Algeciras vio nacer a Paco y lo nombró Hijo Predilecto. El genio de la guitarra nunca dejó de ir a Algeciras, a tocar, a reunirse con su gente o a inaugurar, por ejemplo, en 1994, la escultura en bronce del artista Nacho Falgueras. Se inauguró frente a la entrada central del puerto, se trasladó después a la rotonda del Saladillo-San García, sobre un pedestal más alto. En el patio de San José del viejo cementerio, quiso Paco ser enterrado, no sólo junto a sus padres, su hermano Ramón y su hermana María, sino al lado de todo su pueblo. Desgraciadamente aquí acaba el camino, en un lugar donde no faltan nunca las flores, las rosas blancas y las oraciones de quienes le conocieron o simplemente quedaron fascinados por su música.

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