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¿Difusión o privacidad?

Para preservar los derechos de la víctima la vista oral por el crimen podría celebrarse a puerta cerrada. La protección de un menor prevalecería sobre la difusión del proceso.

el 20 ene 2010 / 21:49 h.

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Miguel, esposado, es custodiado por dos policías en los juzgados.

Sin duda será el juicio del año, después de las miles de horas y páginas que el caso Marta del Castillo ha ocupado en los medios de comunicación. Con esta expectación, el seguimiento del juicio no será menos. Cientos de medios acudirán para captar la imagen de los acusados y grabar sus declaraciones durante la vista, en especial la de Miguel Carcaño.

El último juicio que generó tal seguimiento mediático en Sevilla fue el del bailaor Farruquito, acusado de atropellar mortalmente a un peatón, para el que hubo que habilitar una sala para que los medios pudieran seguir el desarrollo del juicio. Algo similar ocurriría con el caso Marta, pues la sala que acoge las vistas por jurado se quedaría pequeña.


Sin embargo, hay magistrados de la Audiencia que tienen muy claro que, de tocarles presidir el jurado, no van a permitir la entrada de medios de comunicación. Están dispuestos a celebrar el juicio a puerta cerrada, pues la víctima es una menor que posiblemente fue violada.

"Se trata de preservar la dignidad y los derechos de la víctima, más aún cuando hay una posible agresión sexual", explica la letrada Ana Vaquero. Ella ejerció la acusación particular en representación de una de las chicas que fue agredida por un ATS y, en aquel caso, "fuimos las acusaciones quienes lo pedimos".

Según marca la Ley de Enjuiciamiento Criminal, "los debates del juicio oral serán públicos", aunque los magistrados pueden determinar que sea a puerta cerrada "cuando así lo exijan razones de moralidad o de orden público, o el respeto debido a la persona ofendida por el delito o a su familia". Unas circunstancias que se dan en este caso, aunque "por el mero hecho de que la víctima es menor ya estaría justificada la decisión", señala Vaquero.

Para la letrada es más que probable que esto ocurra, "porque es un caso seguido por la opinión pública que genera mucho morbo" y que, además, tiene un componente más, que el cuerpo no ha aparecido, por lo que "los imputados pueden contar todo tipo de barbaridades que no se podrían comprobar", indica.

De ser así, los dificultades para informar sobre el juicio son evidentes, de ahí que esta posibilidad abra un debate sobre qué debe pesar más. "Jurídicamente tiene más beneficio, aunque la publicidad del proceso sea menor", indica la abogada. En favor de los medios, el precedente del juicio celebrado en noviembre en Navarra, por la muerte y violación de una joven, del que incluso se difundió la reconstrucción.

Largo proceso. Hasta llegar al juicio habrá aún que esperar. Las acusaciones están a punto de terminar sus escritos con los relatos de los hechos y tras ellos será el turno de los abogados defensores. Luego el juez tiene que citar a todas las partes a una vista previa, antes de mandar el caso a juicio. Una vez en la Oficina del Jurado, hay un plazo para presentar cuestiones previas, se debe elegir presidente y señalar la fecha. El siguiente paso sería conformar el jurado, momento en el que se pueden recusar algunos miembros. Una vez elegidos los 11 jurados (9 titulares y 2 sustitutos) ya, finalmente, llegaría el momento del juicio.

Los primeros en declarar serían los acusados, luego los testigos y le seguirían los peritos y forenses. Una vez practicadas todas las pruebas el jurado debe deliberar si son inocentes o culpables y, con ese veredicto, el magistrado presidente debe imponer las penas en función de las peticiones de las acusaciones. En paralelo, El Cuco también sería juzgado, pero en un juicio diferente, ya que al ser menor se celebraría en un juzgado de Menores, a puerta cerrada.

El Supremo sigue deliberando

No hubo acuerdo. El Pleno de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo (TS) no fue capaz ayer de alcanzar un acuerdo sobre los delitos que son competencia de los jurados populares, según informaron fuentes del Alto Tribunal. Hoy se retomará la reunión, aunque no es seguro que los magistrados lleguen a un punto de consenso.

Con esta reunión los magistrados tratan de unificar el criterio para determinar qué casos deben ser juzgados por un tribunal popular ya que, tras la sentencia del TS en la que se anulaba una sentencia porque el juicio no se celebró con jurado, hay cierta confusión entre los jueces.

Uno de los casos que se vio afectado por este giro en la interpretación del Supremo fue el de Marta del Castillo. En un principio, como de los delitos que se imputan a los implicados sólo uno, el asesinato, era competencia del jurado se decidió que iría por un tribunal profesional. Sin embargo, cuando el caso estaba llegando ya al final de la instrucción, la sentencia del Supremo dio un giro a la causa. Según la nueva doctrina, si los delitos son conexos (es decir, que uno fue consecuencia de otro) y uno de ellos es competencia del jurado, éste será el tribunal que deba juzgarlo.

El juez del caso Marta incluso consultó a las partes sobre su interpretación de la sentencia y, finalmente, decidió que continuara por los trámites del jurado, lo que fue ratificado por la Audiencia Provincial de Sevilla.
Por este motivo, la decisión del Supremo puede afectar al caso Marta, pues si se retoma la doctrina anterior probablemente el juicio acabe celebrándose por un tribunal profesional.

 

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