Cultura

Digno musical de alto nivel teatral

LaBohème de Puccini.  Teatro de la Maestranza. 9 de diciembre de 2010 Ainhoa Arteta, Massimo Giordano, Juan Jesús Rodríguez, Beatriz Díaz, Marco Vinco, Manel Esteve Director musical Pedro Halffter Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza. Escolanía de Los Palacios

el 10 dic 2010 / 06:49 h.

Ainhoa Arteta exhibió en todo momento un excelente control de la voz.

El drama musical ideado por la Santísima Trinidad, como gustaban denominarse Puccini y sus libretistas Giacosa e Illica, resulta ideal para estos tiempos. Trata de una pandilla de románticos que se alimentan de poesía, música, filosofía y pintura en medio de una pobreza casi extrema. La Cultura como alimento para el espíritu, y más ahora en tiempos de crisis económica; la misma que se han empeñado en eclipsar quienes tienen la obligación de velar por nuestros intereses.

El mes pasado La Fura dels Baus demostraron que se puede seguir siendo creativo a la hora de poner en escena óperas tantas veces representadas, sin traicionar su letra y su espíritu. Pero no todos los directores de escena están capacitados para aunar vanguardia y fidelidad, y muchas veces nos obligan a sufrir sus caprichos y despropósitos.

En estos casos es mejor recurrir a una versión clásica, como la que desde 1973 propone el Covent Garden de la mano de John Copley. Y para que clásico y respetuoso no se confunda con rancio, nada mejor que un buen director de escena implicado en insuflar de vida y alma el universo que Puccini imaginó a partir de los textos de Henri Murger.

El encargado de esta reposición, el joven Richard Gerard Jones, logró ofrecernos buen teatro, con movimientos de escena ágiles y bien coreografiados, a pesar de la sobreactuación que sufrió más de un personaje, o que la acertada iluminación fuese entorpecida en ocasiones con un impertinente foco persiguiendo a los protagonistas.

La abarrotada pero excelente puesta en escena del segundo cuadro -ojo al referente pictórico-, con subdivisión de imagen a lo Brian de Palma, es una buena muestra del acierto escénico.

Hace poco pudimos ver en los cines una versión mucho más rancia, anquilosada e insufrible de La Bohème, con Villazón y Netrebko aprovechando sus interpretaciones en directo de la Ópera de Munich.Quienes llevan tiempo preconizando la agonía de Ainhoa Arteta se sorpenderán con una voz que no acusa agotamiento ni abuso de vibrato, ni otros defectos que se le atribuyen. Por el contrario, hace una rendición personal y conmovedora de Mimì, desde el precioso Mi chiamano Mimì a su terrible desenlace (siempre la mujer castigada por conductas socialmente reprobables), dotando al personaje de toda la fragilidad que demanda.

Su voz, nítida y potente, se impuso en cada intervención al resto del elenco. Quizás por la indisposición que sufrió el día del ensayo general, Giordano, con cuyo personaje triunfó hace justo un año en Munich, no tuvo una buena noche, con agudos forzados y molestos cambios de color. Sí convenció el onubense Juan Jesús Rodríguez, con su voz profunda y densa, segura, noble y generosa.

También lo hicieron Manel Esteve y Marco Vinco, éste último con un estremecedor y aplaudido Vecchia zimarra. También aplaudia la joven asturiana Beatriz Díaz, aunque quien escribe prefiere una voz más robusta y una presencia más seductora y menos vulgar en quien entona el maravilloso Vals de Musetta.

Soberbia la orquesta, cargada de sentimiento y buen gusto gracias a la magistral dirección de Pedro Halffter. Y un orgullo y una satisfacción ver a los chiquillos de la Escolanía de Los Palacios tan disciplinados y entusiasmados junto al magnífico coro.

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