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"Digo lo que otros no se atreven a decir del mundillo literario. Y duermo muy tranquilo"

Javier Sánchez Menéndez. Gaditano de nacimiento y sevillano de adopción, el editor y poeta saca a la luz la segunda entrega de su proyecto ‘Fábula', una ambiciosa ‘summa' de reflexiones que van de la poesía a la vida cotidiana

el 12 ago 2012 / 19:59 h.

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Fábula es el título de un proyecto literario que, de entrada, sorprende por su ambición: diez libros, nada menos, que recogen reflexiones y pensamientos de Javier Sánchez Menéndez (Puerto Real, 1964) en torno a temas literarios, filosóficos y vitales. Tras la primera entrega, La vida alrededor, acaba de ver la luz en Los Papeles del Sitio la segunda, Teoría de las inclinaciones, aunque el autor asegura que la serie completa está escrita.

"Yo escribía poesía, en el 83 publiqué mi primer libro, colaboré con varias revistas hasta que en el 92 decidí apartarme de todo", recuerda. "Me retiré durante 15 años, desencantado de la vida literaria y convencido de que para escribir hacía falta silencio y soledad. Ahí se escribió Fábula. Ahora retoco, añado algunos detalles. Es una obra en marcha cuyos libros están prácticamente listos".

Un proyecto concebido, según el propio Sánchez Menéndez, a la sazón responsable de la editorial La Isla de Siltolá, "con mucho descaro y muchas burradas", donde queda de manifiesto la relación de amor-odio que le vincula a los bardos de hoy. "Una de las razones de mi aislamiento fue precisamente que el mundo de los vates es bastante falso, lleno de vanidad y de agrupamientos interesados. Yo defiendo el argumento de que desde los años 50 hasta ahora, quitando a Antonio Colinas, lo que hay es muchos poetas y muy poca poesía. Eso si defendemos la poesía como yo propongo en mi Teoría de las inclinaciones: algo que está por encima de Dios y de la propia vida, la esencia pura, el centro que lo conjuga todo".

Abomina por igual de los poetas de la experiencia y la diferencia porque "el agrupamiento eleva a unos y hunde a otros, pero sobre todo demuestra que esas obras son tan endebles que no se sustentan por sí solas. Se inventan un cartel para ser algo", dice.

Tampoco escatima Sánchez Menéndez críticas a las autoridades -culturales o no- sevillanas, que le han llevado a estudiar la posibilidad de trasladar La Isla de Siltolá a Barcelona. "De hecho, ya hemos creado allí una empresa paralela, Laberint, pero aún no ha empezado a producir", asegura. "Sevilla es una ciudad tremendamente cateta y chauvinista. Y que quede claro que no necesitamos subvenciones, sino alicientes, alientos, apoyo, y nada de eso lo puedes esperar aquí. Todo funciona en torno a los círculos de intereses partidistas. No se vende bien la ciudad. Si se fomentara una industria cultural y artística, tendría mucha repercusión en la economía sevillana", agrega.

Sin pelos en la lengua, este gaditano de nacimiento y sevillano de adopción asegura que su serie Fábula "busca la administración de la justicia literaria", porque "hace falta poner las cosas en su sitio. No me invento nada, digo lo que los otros no se atreven a decir del mundillo literario. Hay que estar un poco loco para hacerlo, pero duermo muy tranquilo. Y cada día se acerca más gente a mi lado", apostilla.

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