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"Dimos tres bises al público de Viena y siguió pataleando pidiendo más"

El conjunto sevillano Accademia del Piacere, que lideran los violagambistas Fahmi y Rami Alqhai, se mete en el bolsillo al selecto público de la Konzerthaus de Viena.

el 24 may 2013 / 23:30 h.

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Los hermanos sevillanos Fahmi yRami Alqhai, de origen sirio, fotografiados esta semana en Sevilla. / E. Recio Los hermanos sevillanos Fahmi yRami Alqhai, de origen sirio, fotografiados esta semana en Sevilla. / E. Recio Hace sólo unos días el conjunto sevillano Accademia del Piacere, que lideran los violagambistas Fahmi y Rami Alqhai, se metía en el bolsillo al selecto público de la Konzerthaus de Viena, uno de los escenarios de mayor peso en el universo de la música clásica. Asidos a la mano de Arcángel vienen además conquistando públicos con el programa Las idas y las vueltas. Rediscovering Spain (Glossa) es otro de sus proyectos, que ahora cobra vida discográfica. Y por medio, Fahmi Alqhai, con quien conversamos, es el orgulloso director del Festival de Música Antigua de Sevilla. –Ahondar en el maridaje entre lo jondo y la música antigua estaba cantado que iba a resultar todo un éxito ¿no? –Ciertamente el programa Las idas y las vueltas está teniendo muy buena acogida, pero no es un proyecto montado a partir de una excusa, está todo muy bien ensayado y trabajado. Llevamos cerca de 30 conciertos. Pero no crea que todo va solo, hay que estar detrás para lograr contrataciones. Ni el grandísimo Jordi Savall podría echarse a la poltrona hoy día. –Un poquito crossover sí que les ha salido este pintoresco mano a mano flamenco-barroco... –Cada uno tiene derecho a tener su propia opinión. Pero se equivoca. De momento Accademia del Piacere no ha entrado en el terreno del crossover. Las idas y las vueltas es una apuesta muy arriesgada, un producto absolutamente nuestro. Pero no se trata de un ‘ahora cantas tú, luego tocamos nosotros’. Cualquier musicólogo puede venir a mi estudio y seré capaz de demostrarle que lo que hemos hecho es totalmente honrado. –En las notas de su último disco se afirma que “el concepto de interpretación historicista cada vez está más falto de contenido y autenticidad”. ¿Se ha propuesto pegar un volantazo o llevarse mal con sus maestros? –¿Fuerte verdad?Pero es la realidad. Nadie puede poner en duda que las prácticas habituales de los músicos de los siglos XVI y XVII pasaban por la improvisación y la reinstrumentación de obras, entre otras. No le veo sentido tocar y mucho menos grabar por enésima vez unaRecercada de Ortiz. Esto no es Rachmaninov, tampoco Mahler. Lo que es ‘historicista’ es hacer propias la músicas que tocamos haciendo lo que hacían nuestros antepasados músicos. Todavía hay muchos intérpretes que no lo han comprendido. Nosotros nos salimos de la vía convencional, somos recuperadores de la historia, no nos dedicamos a copiar discos de música antigua. Nuestro lenguaje puede parecer extraño porque es un lenguaje propio, como lo son los lenguajes de Cabezón o Ganassi. –¿Dónde quedan los límites pues? –La aproximación a la música antigua tiene sus propias barreras, claro. Barreras que son las que definen los márgenes de esta música. Pero sin sobrepasarlas, las posibilidades son inmensas, y en ningún momento hemos sacado los pies del tiesto. –En Rediscovering Spain hay piezas cuya autoría se las adjudica usted mismo... –En la mayoría de los casos las adaptaciones conllevan una lectura completamente nueva del texto original. También supone la transformación de las piezas, agregando o reduciendo voces, glosas, instrumentación o la mera utilización de motivos característicos como base para la improvisación. Insisto en que nosotros, como músicos, nos centramos en la pura creación e interpretación según los verdaderos criterios historicistas. –¿Por qué han abandonado su propio, y exitoso, sello discográfico, Alqhai &Alqhai, para publicar su nuevo álbum con Glossa? –Puede resultar paradójico, sí. Pero las cosas se nos estaban yendo de las manos. Todo el tiempo que dedicábamos al sello, a su promoción y distribución empezó a salpicar el tiempo que debíamos dedicar a la práctica musical. Editar con Glossa ha sido una manera de delegar en gente muy profesional que sabe llegar a todo el mundo. Hemos pegado un salto adelante. Aunque no hemos cerrado nuestro sello, simplemente lo hemos dejado aparcado. –También le quitará bastante tiempo su quehacer como director del Festival de Música Antigua de Sevilla... –Sí, me genera trabajo. Pero tiene para mí el interés artístico de estar creando una cosa: un festival. En él soy su director artístico, ese es el perfil que aporto. Yo no puedo ser director de un festival con despacho y choques de mano continuos. Creo que lo que hago en el Femas compensa al Ayuntamiento y al público que lo disfruta. Y a mí también, por descontado. –¿Cómo ha resultado la experiencia de tocar en el Konzerthaus de Viena? –Es un lugar donde hay puestas muchas miradas y... bueno, dimos tres bises y dejamos a los vieneses pataleando pidiendo más. Ha sido algo fantástico. Fuera las cosas funcionan ejemplarmente bien. Ecos jondos y muchas prisas en su nuevo proyecto musical Efectivamente los célebres Canarios de Gaspar Sanz no tienen indicado el tempo. “Porque esto no es Mahler”, dirá Fhami Alqhai. Pero ningún otro colega suyo de la música histórica había pisado tanto el acelerador al interpretarlos. Por eso el violagambista coloca junto al nombre de Sanz el suyo propio.Es la tónica del disco. El Tiento III del primer tono es de Cabezón, pero la Glosa sobre el Mille Regretz y las Xácaras vuelven a tener a Alqhai como autor, como recreador. Tampoco parece que lo jondo se quedara en el álbum Las idas y las vueltas. Porque no se sabe si Enrike Solinís se va a arrancar con un taranto o con una fantasía renacentista. Felizmente, lo segundo, aunque coquetea lo suyo. La presencia en la percusión de David Chupete no hace sino subrayar el gusto que la Accademia del Piacere le ha tomado al filón. Rediscovering Spain está a años luz (para bien, para mal...) de aquel mítico La Spagna de Gregorio Paniagua (en el sello Bis), pero está soberbiamente grabado, se disfruta con gozo en su aparente intrascendencia. Y cuenta con un ramillete de músicos a  los que, cuestiones estilísticas al margen, ningunos peros interpretativos se les pueden adjudicar.

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