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Dios está por enviarlos al infierno

Dios existe, pero hay que ver la que tienen liada a su costa. ¿Por qué no lo dejarán tranquilo? Dios es nuestro amigo, pero se empeñan en convertirlo en enemigo irreconciliable, siempre con el látigo en la mano.

el 14 sep 2009 / 22:10 h.

Dios existe, pero hay que ver la que tienen liada a su costa. ¿Por qué no lo dejarán tranquilo? Dios es nuestro amigo, pero se empeñan en convertirlo en enemigo irreconciliable, siempre con el látigo en la mano. No es fácil entender ese gusto por la tragedia, y menos imaginarla donde ésta no existe. Seguro que Dios no está de acuerdo con esos argumentos y expresiones homófobas, xenófobas y de todo tipo de fobas con las que pretenden meternos el miedo en el cuerpo y, cuando ya estemos asustados, convencernos para que creamos por cojones como ellos creen. Por ejemplo, creen que atacando a los homosexuales nadie descubrirá el mariconeo que albergan en su seno. No sería más fácil que salieran del armario y se reencontrasen con su naturaleza.

Dios tendrá que perdonarles esa afición por las exclusiones. Precisamente ellos, que deberían trabajar por la paz, la convivencia y la tolerancia. Pero no, aprovechan las Navidades para girar al contrario.

Parecen amantes despechados, y tal vez violentos, porque jamás se pronuncian contra el machismo que mata, que es el verdadero cáncer de esta sociedad. Evidente, son cosas de este mundo, que no es el suyo, aunque sea el que tenemos para todos. Claro que si aquí se portan como se portan, qué no serían capaces de hacer en el otro si no estuviera Dios para enviarles al infierno.

Juan José Fernández Trevijano es periodista

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