Cultura

Diseccionando la paleta de Murillo

Científicos del CSIC analizan al detalle los materiales usados por el pintor en sus obras.

el 24 ago 2010 / 11:02 h.

No es que se tratara de un misterio, de alguna alquimia bizarra que desentrañar, pero no todos los días se puede conocer al detalle algo tan curioso como cuáles eran los materiales y pigmentos usados por un genio de la pintura barroca -caso del sevillano Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1617-Cádiz, 1682)- a la hora de mover el pincel sobre el lienzo en blanco.

Y merced al grupo de Patrimonio del Instituto de Ciencias de los Materiales de Sevilla, incardinado entre la Universidad de Sevilla y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), se ha podido diseccionar la paleta murillesca hasta el más mínimo detalle, con ayuda, obviamente, de la tecnología.

El estudio se ha practicado sobre muestras minúsculas ofrecidas por los conservadores del Museo de Bellas Artes de Sevilla de tres de sus cuadros: Virgen con Niño, San Juan Bautista y San José y el Niño. "Antes de ser restaurados hacia 2003, los restauradores de la pinacoteca nos ofrecieron unas lascas que poder analizar químicamente", cuenta Adrián Durán, uno de los seis científicos que han realizado el estudio.

A partir de esas muestras, que para nada han provocado deterioro alguno en los cuadros, han podido aplicársele una serie de técnicas, la mayoría en Sevilla, pero una capital para el resultado en los laboratorios del Museo de Louvre, en París, aprovechando la beca de la que disfrutó Durán entre 2008 y 2009.

Dicha técnica es la microdifracción de rayos X, que "de una mínima muestra es capaz de ofrecer toda la estratigrafía, lo que nos ha permitido ver la capa de barniz empleada para dar el brillo final a la obra, las capas de preparación del lienzo y, cómo no, la capa pictórica propiamente dicha", explica el científico.

El resultado ha permitido defragmentar la micromuestra y conocer la composición de los materiales empleados, que no son otros que el esmalte azul, el lapislázuli, la laca roja, el óxido de plomo, el carbón vegetal o la malaquita.

El análisis reveló que la composición de la capa de preparación común en estas tres obras estaba formada por calcita, cuarzo, dolomita y arcillas mezcladas con óxidos de hierro, mientras que la capa de imprimatura, un estrato intermedio, contiene blanco de plomo (cerusita e hidrocerusita) y otros compuestos como arcillas, calcita, dolomita y óxidos de hierro.

Para estas obras analizadas, el reconocido pintor sevillano empleó también bermellón, massicot (óxido de plomo), amarillo de plomo, estaño y negro de huesos, un material que se obtenía calcinando huesos de animales, algo que hoy nos parece curioso pero que estaba a la orden del día en las paletas de los artistas del XVII, que solían nutrirse de los mismos materiales.

De hecho, los pigmentos observados en estas obras, como el esmalte azul, han sido también detectados en obras de otros artistas contemporáneos de Murillo como José Ribera, Valdés Leal o Bocanegra.

La metodología y las técnicas aplicadas en este estudio del Instituto de Ciencias de los Materiales de Sevilla han sido merecedoras de un artículo en la revista Analytica Chimica Acta, publicación de relevancia internacional en el campo de la Química, lo que ha dado más difusión si cabe al asunto, aunque la marca Murillo se vende por sí sola.

Según subraya Durán, el poder disponer de un equipo de microdifracción de rayos X (micro-DRX) en Francia ha posibilitado buena parte del éxito del análisis, "ya que aunque en Sevilla contamos con un equipo de difracción de rayos X, éste requiere mucha cantidad de muestra y habría de molerse, con lo que no habríamos podido obtener todas las capas existentes en los cuadros. Con el equipo de microdifracción no había que moler y no se necesita tanta cantidad de muestra, de ahí que le hayamos podido extraer todo el jugo científico a los materiales empleados por Murillo a la hora de ejecutar sus obras".


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