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Djokovic gana por segunda vez el Open de Australia

El serbio fue muy superior a Murray, al que derrotó por 6-4, 6-2 6-3. El escocés pierde su tercerca final de Grand Slam.

el 30 ene 2011 / 22:13 h.

'Nole' besa la copa tras conseguir el triunfo

Novak Djokovic onquistó el Abierto de Australia y derrumbó las esperanzas británicas depositadas en el escocés Andy Murray, incapaz de deshacerse del maleficio que le acosa en cada acometida de triunfo en un Grand Slam (6-4, 6-2 y 6-3). Djokovic acaparó en Melbourne la condición de alternativa frente un rival que no termina de explotar en las grandes citas.

En la primera final desde 2008 sin el español Rafael Nadal ni el suizo Roger Federer, la segunda de las últimas 23 finales de GS, fue el serbio el que afianzó sus ambiciones. Murray dio síntomas de no haber aprendido. Finalista por segunda vez en el Melbourne Park, superado entonces por Federer, que también le distanció del éxito en el Abierto de Estados Unidos de 2008, fue dejado en evidencia. Saldrá hoy lunes como cuarta raqueta del circuito pese a la derrota, pero con una amargura más en su carrera. Djokovic, el jugador que ha mantenido una trayectoria más sólida a lo largo del torneo, supo manejar la situación. Con el respeto debido echó a andar la final. Con pocos riesgos, cada uno mantuvo su saque. Y en los 8 primeros juegos solo se contempló una posibilidad de break. La de Djokovic, que no aprovechó. Rentabilizó eso sí la del noveno juego. Murray no estuvo bien con su saque. Firmó seis saques directos, pero no encontró su fiabilidad cuando más lo necesitaba.

Un parcial de 7-0 dejó media tarea realizada para el tenista de Belgrado, auxiliado desde de la grada por su equipo y, como en todo el torneo, por su compatriota Ana Ivanovic, que no le ha dejado ni a sol ni a sombra a pesar de ser apeada en la primera ronda del torneo femenino.
Djokovic dejó enterrada la primera manga y más que encauzada la segunda, con 5-0. Una losa demasiado pesada para su rival, que aún no ha salido del todo adelante de la inestabilidad emocional de las grandes citas. Luchó, no obstante, y rompió por primera vez antes de caer.

Pero este no era el día de Murray en el Melbourne Park. Fue siempre a contracorriente. También en el tercer parcial, en el que el escocés empezó a acusar, además, su mayor gasto en las peleas previas y el menor tiempo de descanso. David Ferrer le exigió demasiado al británico, con veinticuatro horas menos de recuperación que su adversario. También se notó. Enarboló la bandera blanca tras dos horas y 39 minutos de partido.

Intentó el escocés mantener el tipo a pesar de que la ventaja de Djokovic también en el tercero fue amplia desde el principio. Andy Murray no llegó. No se lo permitieron las fuerzas y se resignó al adiós, como hace un año.
Djokovic suma su segundo Grand Slam, su segundo Abierto de Australia. El que le refuerza como alternativa al dominio bipolar que ha mantenido el mundo del tenis en los últimos años.

 

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