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Doce horas de debate y un enemigo común

La universidad de Sevilla se posiciona contra la reforma de Wert

el 07 oct 2013 / 22:01 h.

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Los claustrales estaban convocados a las 9.30 de la mañana y salieron del salón de actos de la Facultad de Económicas a las 21.00 horas. Casi doce horas de debate con un receso a mediodía para almorzar. Había ganas de hablar. Había ganas de debatir. En algunos casos, muchos, de denunciar. Faltaron dos claustrales para llegar a los 200. Un dato histórico, teniendo en cuenta la escasa afluencia que suele caracterizar a este tipo de convocatorias. Pero el ministro Wert los reunió a todos. A los profesores para quejarse de las horas de clase que se les impone (extremo que el rector se afanó en desmentir sin mucho éxito), de los recortes en sus salarios y de la imposibilidad de contratación y/o promoción. A los estudiantes para denunciar la política de becas. Y al PAS... pues para lo mismo. Todos se quejaban pero, por una vez (no sabemos si sin que sirva de precedente) todos los estamentos universitarios coincidieron en un punto: hay que defender la universidad pública y su autonomía. El rector, que consumió más de dos horas en exponer y defender su informe, insistió en que la reforma universitaria de Wert “está en marcha”. ¿Qué hemos hecho mal para merecer esto?, llegó a preguntarse en voz alta. Antonio Ramírez de Arellano exigió al Gobierno del PP que explique y defienda ante los universitarios por qué hay que cambiar el modelo de gobierno de la universidad, por qué hay que ir a un consejo de administración donde sus miembros sean elegidos a dedo, por qué hay que renunciar a que el rector sea escogido por los universitarios. La reforma de la institución, apuntó, debe ir enfocada a ser más autocríticos, exigentes y austeros. Ramírez de Arellano repitió ayer que no puede gobernar más que incertidumbres. En una réplica emocional, el catedrático Manuel Ángel Vázquez Medel apeló a sus compañeros a “no mirar hacia otro lado” cuando lo que está en juego es el futuro de la universidad pública. “Yo no estoy dispuesto a aceptar la incertidumbre”.

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